viernes, 8 de junio de 2007

El muro que separa las dos Américas


Cada día cientos de hispanos cruzan ilegalmente la valla metálica que separa los Estados Unidos de México sin que las autoridades estadounidenses puedan hacer nada para detener esta avalancha. La invasión hispana ha llegado a tal extremo que han surgido los Minutemen, grupos paramilitares patrióticos que quieren proteger a su país de la amenaza del sur.

MEXICALI. (30.09.05) En las últimas tres décadas los Estados Unidos se han llenado de hispanos. Uno sólo tiene que dar un paseo por las calles del centro de Nueva York, Washington DC, Miami, Austin o Los Ángeles, por poner unos ejemplos, y la lengua que más se escucha, después del inglés, es el español. El "Aquí se habla español" se encuentra por todas partes. En las tiendas, en los autobuses, en las oficinas públicas, en la radio, en la televisión, en los bancos. El castellano está tan presente en el día a día estadounidense que unos turistas suizos llegaron a decir que "sería bueno saber español para conocer mejor a los Estados Unidos".


Como el flujo de ilegales por la frontera es imparable, nadie sabe cuántos inmigrantes hispanohablantes hay actualmente en el país, pero las últimas estimaciones apuntan a que ya son más de 20 millones, y eso sin contar los nacionalizados. La comunidad hispana es la minoría étnica que más rápido crece en los Estados Unidos y eso se hace notar en ciudades como Los Ángeles. A las 8 de la mañana de cualquier día de trabajo, el centro de Los Ángeles se parece más a México D.F. que a cualquier ciudad estadounidense. En esta metrópolis californiana la influencia del mundo hispano es tan grande que el propio alcalde de la ciudad, Antonio Villaraigosa, es también un latino. Parece como si los hispanos, y concretamente los mexicanos, estuviesen reconquistando las tierras perdidas en su día. No hay que olvidarse de que Texas, Arizona, Nuevo México, California y partes de Nevada, Utah y Colorado pertenecían a la Nueva España, que posteriormente se convirtió en la República de México.


La invasión hispana es de tal magnitud que muchos ciudadanos estadounidenses han empezado a organizarse para contrarrestar esta avalancha humana. Hace pocas semanas se ha presentado una propuesta ante el Congreso de Washington para que el inglés se convierta en el único idioma oficial del país, ya que no puede ser que los hispanos vayan a las oficinas públicas y puedan hacer todas sus gestiones en español. El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, ha declarado el estado de emergencia en los municipios fronterizos de su Estado ante la ineficacia de la guardia federal fronteriza en la aprehensión de los inmigrantes ilegales que saltan a diario el muro que separa la América rica de la América pobre. La cuestión de la inmigración hispana se ha convertido en los últimos años en un tema de 'seguridad nacional' hasta el punto de que han aparecido grupos civiles patrióticos, como los Minutemen, que han decidido tomar la justicia por su mano.


El nombre de los Minutemen viene de la época de la independencia de los Estados Unidos. Los milicianos americanos que vigilaban la costa de Boston recibían el nombre de Minutemen (hombres minuto) porque en el momento que divisaban a las chaquetas rojas inglesas en el horizonte sólo tardaban un minuto en preparase para la batalla. Los Minutemen de aquellos tiempos eran unos auténticos patriotas, ya que eran los primeros en arriesgar su vida para impedir la entrada del invasor. Los Minutemen actuales se creen lo mismo. Piensan que son unos héroes nacionales por perseguir con sus fusiles a los inmigrantes que, después de varios días de camino por el desierto, intentan saltar el muro entre las dos Américas. La mayoría de estos individuos son veteranos de guerra que están cansados de ver como las autoridades fronterizas no tienen los suficientes medios para proteger los 3.200 Km. de frontera que separan México de los Estados Unidos, y han decidido crear una especie de grupos paramilitares, cuyo objetivo es 'salvar' a la madre patria de la invasión del sur.


Pero no todos los estadounidenses piensan que los Minutemen del siglo XXI son unos héroes nacionales. Miles de ciudadanos americanos comprometidos con los derechos humanos de los inmigrantes también se han organizado en las zonas fronterizas de California, Nuevo México y Texas para hacerle el trabajo imposible a los Minutemen. ¿Quién lo diría? La frontera que cruza el desierto entre Estados Unidos y México está ahora llena de actividad. Se trata de un espectáculo único en el mundo que raya lo ridículo, pero que demuestra la esquizofrenia existente en la zona.


Primero están los jeep patrulla del Border Patrol, la guardia fronteriza federal, cuya misión es proteger la frontera de intrusos y traficantes. Después están los coches de los paramilitares que intentan cazar algún inmigrante ilegal. Delante de ellos, o al lado, o detrás, están los grupos pro derechos humanos que intentan desviar la atención de los Minutemen con insultos de todo tipo y bailando con focos de luces al son de un Techno estridente. Y en medio de todo este jaleo están los inmigrantes ilegales que, en principio, no dan crédito a lo que ven, pero que no pierden el tiempo y aprovechan el caos para desaparecer en la oscuridad del desierto.


La presencia de los Minutemen en las zonas fronterizas no ha mejorado en nada la situación, más bien la ha empeorado, ya que el estado de tensión es ahora mayor. Muchos temen que se produzca alguna muerte y que la situación se agrave aún más. No hay sólo el peligro de que los Minutemen utilicen sus armas para detener a algún inmigrante. La zona fronteriza es también el área de trabajo natural de muchos traficantes de drogas y de personas, y toda esa gente no ve nada bien que todas las noches unos cuantos paramilitares se dediquen a patrullar las inmediaciones del muro."Los narcotraficantes ya han ofrecido 10.000 dólares por cada Minutemen", declara Eduardo Burciaga, un residente de Mexicali.


Está claro que ni el muro de 3.200 Km. de largo y 3 metros de alto ni los Border Patrol ni los Minutemen pueden parar la avalancha de inmigrantes. Según comentan los mexicanos que ya están al otro lado de la frontera trabajando de ilegales en las granjas de California, saltar el muro no es muy difícil. La mayoría de ellos ha entrado al país por este método. "Te metes por el desierto, caminas tres días, saltas el muro, y ya está", comenta un sonriente Cruz, natural de la región mexicana de Oaxaca y con más de 3 años de ilegal en los Estados Unidos. Pero tan fácil no es. Según las autoridades fronterizas estadounidenses, en los últimos doce meses 459 inmigrantes perdieron la vida en el desierto. Es triste, pero el muro natural parece que es más efectivo que el muro construido por el hombre.


Pese a todo, esas muertes no minan el deseo de miles y miles de latinoamericanos de poder algún día escapar de la pobreza y abrazar el sueño americano. Una encuesta realizada en México por el Pew Hispanic Centre de Washington, y que ha aparecido en todos los medios estadounidenses, indica que el 46% de la población mexicana reconoce que le gustaría vivir en los Estados Unidos, y que el 21% lo haría incluso con el estatus de ilegal. Esta noticia no debería sorprender a nadie que viva al otro lado de la frontera. Las políticas neoliberales introducidas en los años 90 en casi toda Latinoamérica, bajo recomendación o presión de la Casa Blanca, son la causa principal de que hoy millones de hispanos huyan hacia el norte del Continente.


Las privatizaciones masivas, la desregulación y la apertura de los mercados nacionales y la libre competencia han hecho que aumenten las diferencias entre pobres y ricos y que muchos tengan que emigrar porque en sus respectivos países ya no tienen donde trabajar o, si tienen donde, los salarios son tan bajos que incluso vale la pena arriesgar la vida por el desierto para salir de la miseria. Cuando uno pregunta: "¿Por qué quieres ir a los Estados Unidos?" La respuesta es casi siempre la misma: "Es que en casa la situación está muy mal, no hay trabajo". Esto es lo que dice también Marbi, un hondureño que está esperando a que algún traficante le ayude a pasar por encima del muro, o por debajo, por los cientos de túneles subterráneos que hay entre Estados Unidos y México.


Por ahora en el norte hay trabajo de sobra para los hispanos. Justo aquel trabajo que muchos estadounidenses ya no quieren hacer. Los hispanos trabajan en las cocinas, de camareros, en la construcción, en la limpieza, de niñeras, en los establecimientos de comida rápida, en la recogida de fruta y en las escuelas de los barrios marginales. 8 dólares la hora por recoger tomates, 10 dólares la hora por trabajar en la construcción, 7 dólares la hora por trabajar de lavaplatos. Los hispanos trabajan por poco dinero y, como son ilegales, no hay que pagarles seguro social, con lo cual los más beneficiados son los empresarios estadounidenses. "Por la llegada de inmigrantes los salarios de la construcción no han subido desde hace años", comenta Rolando, un salvadoreño que lleva en Austin (Texas) más de una década.


Es así, por culpa de la llegada de los inmigrantes ilegales: el obrero estadounidense que no tiene estudios gana hoy relativamente menos que hace diez años. Es por eso que los obreros nacionales que no han podido subir de escala social están furiosos. Es por eso que crece el racismo y aparecen personajes como los Minutemen. Las políticas neoliberales no sólo afectan a la América pobre, también hacen estragos en la América rica. No sólo hay un muro físico que separa la América del Norte de la América Latina. Incluso en los mismos Estados Unidos hay muros que separan a la gente rica de la gente pobre. Sólo hay que ver la cantidad de urbanizaciones amuralladas (gated communities) que hay en ese país para darse cuenta de esta circunstancia.


Muchos opinan que el tema de la inmigración masiva y la consecuente bajada en picado de los salarios, se solucionaría con una buena regularización. De esta manera, los inmigrantes trabajarían legalmente, contribuirían con sus impuestos a la hacienda pública y se eliminaría el mercado negro que tanto hace bajar a los salarios. Otros, en cambio, piensan que esa idea es una locura. Alexis Chadwick, una chica de Santa Cruz (California), explica por qué. Sus palabras son un buen reflejo del pensamiento de una gran parte de la población. "Los que piden que se abran las puertas a los inmigrantes son unos ingenuos. Es imposible acoger a todo el mundo. Los inmigrantes no van a dejar de llegar. Vienen a nuestro país porque es un país rico y sólo van a dejar de venir cuando nosotros estemos peor que ellos." Mejor no se podría describir. Las palabras de Alexis son la cruda realidad de las Américas de hoy.


Pero hay otra realidad. Las migraciones masivas hacia los países del norte que vivimos hoy en día no se van a poder parar mientras imperen las políticas neoliberales en el mundo. Los países del norte han abrazado el libre mercado como modelo socioeconómico y ahora tienen que atenerse a las consecuencias. Las diferencias entre regiones ricas y pobres son ahora tan grandes que muchos abandonan a sus mujeres e hijos arriesgando sus vidas para mandar dinero a casa, y no hay muros que los puedan frenar. Hay que ser consecuentes. Si hay un libre flujo de dinero y de mercancías, debería haber también un libre movimiento de personas. La posición del Gobierno de los Estados Unidos es ciertamente oportunista. La Casa Blanca aboga por tratados de libre comercio con México, con Centro América y hasta con toda Latino América, pero cuando se propone un libre movimiento de personas, la respuesta es siempre negativa. La razón es que las desigualdades económicas son tan grandes que el país se vería literalmente invadido de la noche a la mañana de mexicanos, guatemaltecos, hondureños, salvadoreños y nicaragüenses.

Pero eso tampoco es que sea tan malo, como lo pintan muchos. El choque entre diferentes culturas puede que traiga tensiones y roces en las primeras décadas. Pero a medida que la nueva cultura se va asentando en el país receptor, empiezan a surgir fusiones y mestizajes que demuestran como, a través de la migración, el ser humano se adapta a nuevas circunstancias, se enriquece, evoluciona y crea nuevas culturas. La inmigración hispana de las últimas décadas ha hecho que hoy muchos estadounidenses anglosajones hablen español, se interesen por el mundo latino, tomen comida mexicana y bailen al son de música hispana. En los Estados Unidos de hoy en día hay múltiples proyectos culturales, sociales y académicos que entrelazan la cultura anglosajona y la latina. La aleación está tan evolucionada que ha surgido incluso un nuevo pueblo, los chicanos, y un nuevo idioma, el spanglish.


Los Estados Unidos, quieran o no, son una víctima de su pasado. Durante décadas los americanos del norte estuvieron apoyando a dictadores y políticos corruptos sin preocuparse mucho por la cohesión social de Latinoamérica. Sólo les interesaba proteger los intereses económicos que tenían en la zona, y poco más. Poco les importó que las políticas neoliberales aumentasen las diferencias entre la América rica y la América pobre. Pero todo tiene un coste en el libre mercado, y esas políticas han tenido un precio: la progresiva españolización de la sociedad estadounidense. No se puede estar jugando durante años a introducir políticas neoliberales perjudiciales para gran parte de la población de los países del sur y ahora construir un muro de miles de kilómetros para impedir la llegada de los pobres. Eso va en contra de las reglas de la naturaleza, de la historia y de la humanidad. Como dijo en su día el sabio indio Heinmot Tooyakalet, también conocido como Jefe Joseph, de la tribu de los Nez Percés: "La tierra fue creada con la ayuda del sol y debería dejarse como estaba… El campo fue hecho sin líneas de demarcación, y no es asunto de hombre alguno dividirlo".

Publicado en Cuadernos para el Diálogo en Diciembre de 2005

La Isla de Coiba, uno de los últimos paraísos sobre la faz de la tierra


El Parque Nacional Isla de Coiba abarca en total más de 2.700 Km² de islas, playas, selva, manglares y arrecifes y es considerado uno de los mayores parques marinos a nivel mundial. La isla se utilizó durante décadas como prisión y por eso no ha sufrido la erosión propia de la mano del hombre. El 80% de la jungla sigue intacta y alberga una serie de ecosistemas de gran importancia dada la cantidad de especies endémicas y en peligro de extinción que atesoran.

La superficie vegetal de Coiba, de bosques húmedos y tropicales, tiene alrededor de 1.450 especies de plantas, la mayoría de ellas identificadas por los científicos de la Agencia de Cooperación Española, que han hecho un fabuloso trabajo en la isla. En Coiba viven además un total de 36 especies de mamíferos y si el visitante tiene suerte puede llegar a ver el ñeque endémico de Coiba o algún mono cariblanco o mono aullador negro. La zona tiene también 147 especies de aves, entre las que destaca la guacamaya roja, propia de Panamá.


Panamá significa "abundancia de peces" y en ningún sitio se puede apreciar eso mejor que en los alrededores de una islita preciosa, de arena blanca y agua cristalina, llamada Granito de Oro. El bañista sólo tiene que ponerse una máscara de buceo o unas gafas de agua para estar literalmente inmerso en un mundo submarino. Escuelas de peces formadas por cientos de ejemplares de diferente tamaño, color y forma aletean alegremente a pocos metros de la superficie.


Los arrecifes de Coiba son un mundo fantástico lleno de colorido y armonía donde danzan silenciosamente corales, peces, estrellas de mar y también tiburones de diferentes tamaños y ¡voracidad! Cuando hablamos de Coiba estamos hablando del punto de mayor diversidad marina del Pacífico Oriental, por ser lugar de convergencia de distintas corrientes marinas. En estas aguas se pueden encontrar el delfín moteado tropical, el delfín mular, la orca, la falsa orca, la ballena jorobada, el rorcual tropical, la tortuga marina y caimanes de más de tres metros de largo y con mucha hambre como éste:


Por su riqueza vegetal y marina, por sus bellísimas playas de arena fina y blanca, por sus vistas excepcionales desde los diversos miradores, por los pozos termales y por la presencia de animales difíciles de avistar por el ser humano como monos, venados, cocodrilos, delfines, tiburones y ballenas en un hábitat casi virgen, Coiba merece sin lugar a dudas una visita. Los espectaculares paisajes y la tranquilidad de esta isla la convierten en uno de los últimos paraísos ecológicos del mundo.


La manera más rápida para llegar a Coiba es por carretera hasta Santa Catalina. En Santa Catalina hay varios locales como Rolo que se dedican a llevar a gente en lancha hasta el parque nacional. El viaje hasta la estación biológica, que está en la punta norte de la isla, dura aproximadamente una hora y media y el coste total es de 200 dólares a repartir entre cuatro personas. La estación biológica tiene casi siempre posibilidades de alojamiento por la poca afluencia de público, con lo cual el visitante puede disfrutar de este paraíso el tiempo que quiera. Sólo tiene que pagar 10 dólares por anclar el bote, 10 por entrar al parque natural y otros 10 por noche de hospedaje.

Nueva York descubre Coiba, la joya de Panamá

Una misteriosa compañía de la metrópolis compra cerca de 60 millas de costa próximas a uno de los paraísos naturales más vírgenes y salvajes de la tierra.


Santiago de Veraguas (Panamá) Abril 2005. En plena era de la globalización, la historia de Coiba, Santa Catalina y, en general, la costa pacífica de la región de Veraguas en Panamá, no es muy distinta a la que puede contarse de muchas otras zonas del mundo. Pero no por eso hay que dejar de contarla. Sobre todo porque se habla mucho de la globalización, pero pocas veces se tienen evidencias concretas de los cambios que este proceso provoca en las regiones y poblaciones más remotas de la tierra. Los académicos de hoy se enfrascan en innumerables discusiones abstractas para describir qué es la globalización, pero lo que acontece en estos momentos en pueblos como Santa Catalina es un ejemplo empírico perfecto de cómo en la sociedad del S.XXI chocan, se confunden, se entrelazan y, a veces, se solapan los ámbitos de lo global y lo local.


En este mundo no se puede decir que algo es categóricamente bueno o malo. Pese a que en estos días abundan las percepciones maniqueas, nada es perfectamente blanco o negro. Un proceso socio-económico tan complejo como la globalización no se puede clasificar de forma tajante como favorable o desfavorable. La globalización tiene sus lados positivos y sus lados negativos, y eso se aprecia al llegar a la costa pacífica de Veraguas, en Panamá. Una de las regiones del mundo más ricas en fauna y flora. La isla de Coiba se considera uno de los últimos paraísos ecológicos de la tierra. Por ser durante décadas una isla-prisión de difícil acceso, Coiba presenta aún hoy una selva impenetrable para el ser humano, unas playas blancas de agua cristalina sin parangón y un parque marino fantástico, con peces y corales de todo tipo, tiburones, delfines, tortugas marinas y hasta ballenas.


Pero, Veraguas no es sólo la isla de Coiba. Santa Catalina, un pueblo remoto de la costa, cuyos habitantes son indios-negros costeños amables y puros, alberga una de las olas de surf más famosas del mundo, comparada con playa Sunset Beach en Hawai. Bahía Honda, una ensenada de ensueño, con una pequeña isla en el medio, ofrece aguas mansas y claras ideales para el relajo y el buceo. Hicaco, un pueblo cerca de Santa Catalina, brinda un ecosistema variado y, en sus quebradas, hasta el mismo día de hoy, se pueden encontrar pepitas de oro. Sin menospreciar, claro está, las islas de Cébaco, Gobernadora, Leones y Brincanco y playas como El Banco y Cimarrones. Veraguas es además la única provincia de Panamá que da a los dos océanos y su historia está llena de anécdotas, ya que Colón llegó allí en su cuarto viaje. La ciudad de Santa Fe, en el interior de la región, fue el primer centro de catequización de la época colonial y, en sus montañas, el jefe indio Urracá resistió durante décadas las acometidas de los conquistadores españoles, ávidos por llegar cuanto antes a las minas de oro de la zona.


La costa pacífica de Veraguas es un auténtico paraíso terrenal que, por su inaccesibilidad, se ha mantenido casi virgen y al margen de la inevitable erosión que provoca en todas partes la actividad del hombre, principalmente cuando una zona se explota de manera incontrolada para el turismo de masas, como es el caso de Bocas del Toro, también en Panamá. Hasta hace poco, el viajero tardaba cerca de 4 horas en llegar desde Santiago, la capital de Veraguas, hasta Santa Catalina. El último tramo del viaje, además, era sobre carreteras de tierra, muy angostas para circular, y en invierno, casi intransitables, por convertirse en auténticos riachuelos sólo franqueables por los 4x4. Bahia Honda está incluso más retirada, ya que hasta ahí no hay carretera y sólo se puede llegar por mar; y qué decir tiene que la Isla de Coiba está aún más apartada del mundo. A dos horas y media en bote rápido desde puerto Mutis y a una hora y cuarenta minutos desde Santa Catalina.


Por lo general, la población de la zona y, en particular, la de Santa Catalina ha vivido desde tiempos remotos de la pesca, y en un ambiente muy rural y tradicional, con muy pocos recursos. Salvo la llegada de algunos avances como el motor y la electricidad, el día a día en Santa Catalina no sufrió grandes cambios. Hasta que a principios de los años 70 varios surfers panameños con contactos en California, como Ricardo Icaza Punky y Jim Huerbsch Jimbo, entre otros, descubrieron la excelente ola que había en la punta de Santa Catalina y todo empezó a cambiar. A partir de ahí empezaría el flujo, primero a cuentagotas, y después ya de una manera regular, de corredores de olas nacionales y extranjeros a la zona, aunque Santa Catalina, por su inaccesibilidad, siguió siendo durante décadas un destino para un turismo muy minoritario y especializado, formado por surfers en busca de olas salvajes, viajeros sin rumbo ni norte, y personas interesadas en el buceo y la pesca deportiva.


Sin embargo, esta pequeña presencia foránea no alteró en demasía la vida en el pueblo. Los hombres salían a faenar por las mañanas, para pasar las tardes en la cantina, y las mujeres se dedicaban a las labores del hogar y a cuidar a los hijos. Pero, a finales de los años 90, el velero de John Linn se averió accidentalmente cerca de Bahía Honda y este intrépido estadounidense, un agente de la industria petrolífera que recorrió medio mundo, se enamoró locamente de la zona. En sus palabras: "Nada en el mundo es comparable a Santa Catalina".


Junto con otro socio francés, Linn, que ya había vivido en Asia, África y otras partes de América, se dio cuenta rápidamente del potencial turístico que tenía el área y empezó a comprar terreno próximo o cercano a la costa. Los terrenos de la Isla de Coiba ya no se podían comprar, porque la Agencia de Cooperación Española, aprendida la lección del desastre ambiental de la costa mediterránea española, urgió al Gobierno de Panamá para que considerase la zona parque natural, y así se hizo en 1991. Pero, si no se podía conseguir Coiba, Linn al menos tenía que asegurar la costa más próxima a "la joya de Panamá", como la definió Mali-Mali, un indígena de la tribu de los Kuna Yala que ahora es guardia forestal en la isla.


Experimentado viajero y hombre de mucho mundo, John Linn no llamó mucho la atención al principio. De manera hábil y astuta, el estadounidense fue comprando terreno a precio módico, para una mente del primer mundo, y a precio caro, para una mente local. La gente del pueblo empezó a vender sus tierras a John, el gringo, porque, en principio, no parecía mala gente (estaba enamorado del sitio) y, además, pagaba bien. Como comenta él mismo, John Linn rompió el mercado de Santa Catalina y alrededores. En pocos años, se había hecho con una buena parte de los terrenos de la costa y los precios por metro cuadrado de tierra habían subido enormemente. Por lo demás, Linn cambió también las formas de hacer contratos. "El indio estaba acostumbrado a vender su tierra dos o tres veces o a vender primero la tierra, después la casa, después los muebles y después los utensilios… pero eso conmigo se acabó, una vez que firmas el contrato de venta y entregas los planos, lo vendes todo", afirma.


Este modus operandi, tan común en el mundo occidental, pero tan inusual desde el punto de vista de los costeños, trajo bastantes fricciones y pleitos. Sobre todo cuando los locales, pensando que sólo habían vendido la tierra y ahora venían por el dinero de la casa, se dieron cuenta que en el contrato lo habían vendido todo. De repente los costeños se vieron sin plata, porque la mayoría de ellos habían gastado el dinero en la cantina emborrachándose, y sin tierra, porque con John Linn, una vez que se firmaba el contrato, ya no había marcha atrás; se perdía todo. Pero el agravio más grande llegó cuando la gente de Santa Catalina se dio cuenta de que John Linn no trabajaba para él solo. Ahora es de todos sabido que John es un agente inmobiliario para una empresa de Nueva York, que todo el mundo en el pueblo conoce como La Compañía y que en total en los últimos 6 años ha comprado cerca de 60 millas (más de 90 Km.) de costa de Veraguas, desde Santa Catalina hasta Pixvae, el enclave más cercano a la Isla de Coiba. Por eso se construyó allí un pequeño aeródromo. Una vez que se supo esto, el golpe para los locales fue muy duro. No sólo se habían quedado sin tierras, sino que las habían vendido a precios muy bajos para una compañía de tal envergadura.

A la pregunta de si no cree que la compañía le ha robado las tierras a los indios, Linn ni se inmuta. De una manera natural comenta: "Nosotros no le hemos robado a nadie. Mi compañía siempre ha ofrecido precios a precio de mercado o por encima. Nadie ha obligado a los indios a vender, si lo han hecho es porque han querido." Y esa es la verdad, aunque ahora parece que los locales se enteraron de las intenciones de la compañía y ya no le venden a John. Paseando por una zona muy bonita de Santa Catalina, se me acercaron dos chiquillas y en la conversación me comentaron si no quería comprar un lote muy próximo a donde estábamos. Yo les dije que se lo ofreciesen a John, él era el gran comprador. Y la respuesta fue la siguiente: "No, mi padre no quiere vender a John. Él trabaja para esa compañía que lo está comprando todo. Nosotros queremos vender, pero no a la compañía, a otra gente". Con "otra gente" se referían a otros turistas que con en el paso del tiempo también descubrieron Catalina, pero que tuvieron que comprar sus lotes a precios mucho más altos que los de Linn.


Estas maniobras de boicot llegan, sin embargo, un poco tarde. La compañía ya ha hecho su agosto. Como el mismo Linn reconoce: "Cuando llegamos compramos la tierra a 1 dólar el metro cuadrado, ahora el mercado está a entre 15 y 30 dólares el metro." Además, la estrategia de Catiland, así se llama la filial panameña de la empresa de Nueva York, ha sido muy agresiva. Básicamente, ha consistido en comprar la mayor cantidad de línea de costa en el espacio de tiempo más corto. Es decir, monopolizar cuanto antes el mercado para dejar fuera cualquier competidor. Linn incluso comenta que cuando llegó capital chino a Santa Catalina, su compañía dobló el precio de sus ofertas para cortarle a este rival directo cualquier posibilidad de entrada en el mercado. Pero, al final, la pregunta que importa es: ¿qué va a hacer la compañía con la costa pacífica de Veraguas? En lo que se conoce como una de las mayores concentraciones de kilómetros cuadrados de costa en unas solas manos. Y, más interesante todavía, ¿quiénes están detrás de Catiland y qué fines tienen?


Lo primero que hice cuando me senté enfrente de John Linn fue preguntarle para quién trabajaba y a qué se dedicaba su empresa. La respuesta fue clara y concisa: "No le puedo facilitar esa información. Sólo le puedo comentar que se trata de capital de Nueva York". Este secretismo no es de extrañar, puesto que, al parecer, detrás de Catiland Panamá está Daniel Wolf, un multimillonario de Nueva York que, según comenta Jim Huerbsch Jimbo, se dedica a comprar las zonas más bellas de la tierra y se considera un zillionaire, porque no es ni un millonario, ni un billonario, sino que tiene tanto dinero que adquiere la última letra del alfabeto, la Z, del Zorro. Daniel Wolf es de esta clase de personas que son tan importantes que cuando tecleas su nombre en el buscador Google no aparece nada. De todas formas, con el hermetismo existente es difícil saber qué intereses están realmente detrás de Catiland. Lo único que se sabe es que el cantante de los Rolling Stones, Mick Jagger, ha visitado la zona de Coiba y Mr. Forbes, de la conocida revista económica Forbes, también ha inspeccionado el lugar y ha incluido un artículo en su sección de viajes. Está luego claro que hay mucha gente de Nueva York interesada en el paraíso de Veraguas.


Entonces, ¿Santa Catalina y Bahia Honda se van a convertir en el nuevo Cancún? John Linn dice que no. "No queremos cometer el mismo error que en Bocas del Toro, queremos proteger la zona. Nuestro objetivo es hacer de Santa Catalina un sitio caro y tranquilo, que sirva de refugio a la clase alta para desconectar por unos días de la presión de la ciudad. Nuestra clientela serán personas con alto nivel adquisitivo que lleguen aquí por mar, en veleros, o por aire, en avionetas". ¿Van a construir otro aeródromo entonces? "Sí, no a corto plazo, pero sí en el futuro." ¿No piensan vender? "No, la compañía no tiene pensado vender, sólo vamos a alquilar". La estrategia de los jefes de Catiland está clara. Se trata de land-banking, es decir, se cogen unos fondos y en vez de meterlos en el banco se dejan en una tierra que no se toca durante años o décadas. Por un lado se deja fuera a los competidores y por otro se protege a la zona del turismo de masas para que durante años sea de gran atractivo para "las clases sociales que comen caviar", como las describe Linn. ¿Qué hay mejor que disfrutar de un paraíso terrenal todavía salvaje y de una población indígena y negra aún muy pura y lejos del mundo moderno?

Pero la globalización es muy compleja. Los locales no quieren que su pueblo esté apartado del mundo. La gente de Santa Catalina también quiere disfrutar de los avances de nuestra era. Ellos también quieren tener dinero para comprar un coche, las infraestructuras necesarias para usar Internet y la telefonía móvil y una carretera asfaltada para que lleguen maestros de calidad a las escuelas. El ejemplo de la carretera es quizás el mejor para explicar la complejidad de la globalización. La compañía de Linn ha hecho lo posible por retrasar la pavimentación de la calzada. En su afán, para muchos muy loable, de preservar la cultura y costumbres de Santa Catalina y mantener la población protegida de la contaminación del mundo exterior, Catiland ha mantenido la vida del pueblo más o menos inalterada. Sólo muy pocos extranjeros han abierto hasta ahora negocios en Santa Catalina. Unos cuantos surf camps, una pizzería, un asador argentino, y para de contar. Pero los locales quieren que llegue cuanto antes el asfalto. Ellos saben que los extranjeros compran mucha tierra, pero también reconocen que "traen mucha plata y eso es bueno, porque hay más trabajo para todos", comenta un nativo llamado Flecha. Paradójicamente, mientras Linn intenta impedir la llegada de más gringos (este término no sólo incluye a los estadounidenses, sino a todo hombre blanco), la gente local está deseando que lleguen más. Que Santa Catalina se convierta en un sitio turístico de verdad.


Y eso es sin duda lo que va a pasar. Cada vez es mayor el flujo de extranjeros a Santa Catalina. Este verano muchos ya han decidido quedarse. Lo triste para la gente local es que son los extranjeros los que abren los negocios. El nuevo Internet Café está en manos de un canadiense, el negocio del alquiler de motos lo lleva un estadounidense, la mayoría de las ofertas de alojamiento están regentadas por forasteros. ¡Ay, si Urracá levantase la cabeza y viese que 500 años después nada ha cambiado! El único oriundo de Catalina que ha sabido aprovechar la situación y ha montado un pequeño hotel de cabinas ha sido Rolo, un surfer del lugar que con muy pocos recursos ha conseguido una posición privilegiada. Santa Catalina va a explotar en la próxima década. La carretera de asfalto ya está a punto de llegar. Los trabajos están muy avanzados. A partir de ahí la llegada de buses con turistas va a ser una realidad. Incluso John sabe que va a ser así. "Nosotros intentamos ralentizar el proceso, pero está claro que es un proceso que no se puede parar". Con casi toda seguridad, en un futuro, Catiland va a alquilar los terrenos próximos a la costa a cadenas hoteleras españolas como NH o Sol Meliá, que ya han mostrado gran interés por la zona.


Sin embargo, los lugareños creen tener un as en la manga. Según la legislación vigente en Panamá, los terrenos que estén a menos de 200 metros de la costa no se pueden tener como propiedad privada, sólo se pueden tener en concesión. Es lo que se llama derecho posesorio. En principio, las 60 millas de costa que compró Catiland no son de la compañía, son terreno nacional panameño, que pertenece al Estado. Si el día de mañana el gobierno de Panamá quiere recuperar la tierra lo puede hacer. Pero esa posibilidad en los tiempos que corren parece muy improbable. Hace unas semanas aterrizó un helicóptero en Santa Catalina y de él bajaron Daniel Wolf y Rubén Blades, el ministro de Turismo de Panamá, para encontrase con John Linn y comentar el futuro de la zona. Está claro que el gran capital de Nueva York se cercioró bien de que iba a contar con el apoyo del gobierno panameño antes de realizar una inversión de este tipo. Los terrenos que compró Catiland estarán protegidos de una posible expropiación por mucho tiempo, a no ser, claro está, que vuelva al país un dictador. Pero, ¿quién en Panamá quiere volver a los horrores de la época de Noriega?

Publicado en Panamá América el 24 de Julio de 2005

¿Qué ha quedado de la revolución sandinista?


Hace ahora veintiséis años, el 19 de julio de 1979, irrumpía victorioso el movimiento popular, liderado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), por las calles del centro de Managua. El pueblo nicaragüense había puesto fin, con su perseverancia y su lucha, a 40 años de dictadura somocista y las puertas de la esperanza se habrían de par en par. Pero, ¿cuál ha sido el legado de esa revolución? ¿Ha sido un logro o ha sido un fracaso?

MANAGUA. (06.07.05) Al llegar a Nicaragua uno espera encontrarse con un pueblo orgulloso de su pasado. No en vano esta gente tuvo las agallas suficientes para derrocar por la fuerza a una dinastía dictatorial sanguinaria, que siempre contó con la ayuda o el beneplácito de la mayor potencia mundial, los Estados Unidos de América. La familia de Anastasio Somoza gobernó el país durante más de 40 años como si de una hacienda privada se tratase, pero en 1979 un movimiento revolucionario popular sin precedentes tomó las calles de las principales ciudades de Nicaragua. Somoza tuvo que huir del país y su Guardia Nacional quedó desarticulada. El nuevo gobierno sandinista, que incluso contaba con la aprobación de Washington, traía consigo una ola de esperanza. Nicaragua podía soñar por fin con palabras como libertad, igualdad y, por qué no, prosperidad.

Sin embargo, veintiséis años después, esas palabras siguen siendo una utopía. Al llegar a Nicaragua el visitante lo que ve es mucha pobreza, mucha desigualdad y mucha desnutrición. El nicaragüense, en general, no está nada orgulloso de su pasado revolucionario, más bien todo lo contrario. Su corazón se llena de amargura cuando ve como otros países centroamericanos tradicionalmente menos hostiles a los Estados Unidos, como Panamá o Costa Rica, disfrutan en cierto sentido de una situación económica aceptable, mientras que Nicaragua sufre una inestabilidad socio-política-económica permanente. En estos momentos hay más de un millón de nicaragüenses trabajando en Costa Rica, sin contar los inmigrantes ilegales, lo cual dice mucho de las diferencias en el nivel de vida entre estos dos países vecinos. El nicaragüense mira con hastío la revolución. Como me comentó un camarero en Granada: "Los sandinistas lo único que hicieron fue destrozar el país", aunque supongo que ése es el precio que hay que pagar si se lleva una revolución armada hasta las últimas consecuencias.


Entonces, ¿la revolución fue un fracaso? Para Franklin José Moya Argüello, afín al Partido Sandinista, "de ninguna manera". La revolución fue necesaria para derrocar a Somoza. Y no hay que olvidarse de los logros en educación y sanidad que consiguió el gobierno sandinista en los años 80. Después de heredar un país destrozado por la guerra (con cerca de 50.000 muertos), donde escaseaban los alimentos y el combustible, y donde los índices de pobreza y analfabetismo estaban por las nubes, el gobierno de Daniel Ortega logró en pocos años reducir la tasa de analfabetismo de un 50% a un 13%. En esa época se incrementó el presupuesto de educación significativamente y se aumentó el número de escuelas, profesores y estudiantes. La asistencia sanitaria pública se extendió a todo el país y se levantaron numerosos hospitales y clínicas, acciones todas éstas que obtuvieron el reconocimiento internacional. Pero, ¿cómo se explica entonces la deplorable situación del país?


Para Argüello, la causa principal de la pobreza de Nicaragua está en las políticas neoliberales que se han venido introduciendo desde el inicio de los años 90. Los gobiernos liberales han desmantelado el estado social que habían construido los sandinistas y han hecho que aumentaran las diferencias entre pobres y ricos. "Antes la educación y la sanidad eran gratis, ahora hay que pagar hasta por entrar en el hospital", señala Argüello. René Silva, un ex somocista afincado en Miami, no está de acuerdo. Para él, fueron los sandinistas los que llevaron el país a la ruina. "Antes de la revolución, Nicaragua era el granero de Centroamérica, exportábamos productos a toda la región. La renta per cápita era la más alta de América Central, y ahora ¿qué?, somos de los países más pobres de la zona".


René Silva, como muchos otros, piensa que no hay futuro para Nicaragua mientras los sandinistas controlen el poder. Ahora no es que el FSLN esté en el poder, está en la oposición. Pero los sandinistas controlan aún hoy el Ejército y en un país tan inestable como Nicaragua, eso es mucho. "El presidente en funciones es Enrique Bolaños, pero quien realmente mueve los hilos es Daniel Ortega", dice Silva. Para Argüello, la influencia del sandinismo en el Ejército es totalmente lógica. En las negociaciones después de la derrota en las urnas del sandinismo en 1990 y la victoria de Violeta Chamorro quedó establecido que el FSLN se quedaría con el mando del Ejército. "De esta forma se aseguró que los militares jamás atacarían de nuevo al pueblo", comenta el sandinista. Silva, sin embargo, piensa que los sandinistas han actuado igual que la familia Somoza, "lo único que han hecho es robar el dinero del país y enriquecer a unos cuantos amigos". Es decir, la tierra no se repartió al pueblo, sino más bien a los miembros del FSLN.


Juan Carlos Cantillano, un ex combatiente sandinista, está de acuerdo con esta visión. "Los sandinistas nos engañaron", exclama. El Frente Sandinista de Liberación Nacional monopolizó un movimiento que en principio no tenía ninguna afiliación política. "No todo el mundo era sandinista cuando la revolución, se trataba más bien de un movimiento heterogéneo y popular", dice Cantillano. El FSLN manipuló a un movimiento, que buscaba justicia social, para lograr sus propios intereses y no para sacar al pueblo de la pobreza. "La revolución lo que ha hecho es crear nuevos ricos, las tierras de los somocistas no cayeron en manos del pueblo, cayeron en manos de los amigos de Ortega", reconoce Cantillano. Para él los números cantan: "cuando el FSLN empezó a gobernar en 1979 la deuda del país ascendía a 1.600 millones dólares, en 1990 cuando el FSLN perdió las elecciones la deuda externa de Nicaragua llegaba hasta los 16.000 millones de dólares", datos que ineludiblemente llevan a sospechar que hubo una gestión económica nefasta y un alto grado de corrupción en el gobierno.


Sin embargo, hay un elemento en el análisis de la revolución sandinista que mucha gente pasa por alto. Casi ninguna de las personas que he entrevistado hace referencia a la Contra cuando saca balance de la gestión sandinista. El movimiento contrarrevolucionario, también llamado Contra, que llegó a tener hasta 30.000 hombres y que contó con el apoyo de la CIA, intentó boicotear la gestión sandinista prácticamente desde los primeros días después de la revolución. La mayoría de los miembros de la Contra eran ex somocistas o fieles al antiguo régimen, pero también había mercenarios llegados de otros países de Centroamérica y hasta de Argentina. El principal objetivo de estos paramilitares era desestabilizar el gobierno sandinista y evitar que las ideas socialistas y comunistas se extendiesen hacia los otros países de Latinoamérica y para ello se utilizaron todo tipo de métodos, desde manifestaciones pacíficas hasta acciones de guerrilla. El gobierno sandinista tuvo que pedir nuevos préstamos y desviar muchos de los fondos dedicados a servicios sociales para luchar contra la Contra y eso hizo que sus planes de gobierno destinados al pueblo nunca se llevasen a cabo.

Cuando un gobierno tiene grandes ideas, pero no le dejan desarrollarlas en paz, al cabo de un tiempo llega la desilusión y entonces es cuando aparece la corrupción. "Ya que estamos aquí, vamos a sacar el mayor provecho para nosotros y nuestros amigos", dirían los dirigentes sandinistas. La guerra contra la Contra y las pocas perspectivas de futuro seguro que han ayudado a hacer un mal uso del poder. Y así en 1990 el FSLN perdió las elecciones. No es que el pueblo nicaragüense castigase a los sandinistas por su pésima gestión en el gobierno, el FSLN seguía siendo muy popular, pero la gente estaba cansada de vivir en guerra, de pasar hambre, de sufrir. Los ciudadanos sabían que si votaban en contra del FSLN y a favor de Violeta Chamorro, que contaba con el apoyo de los Estados Unidos, la Contra iba a dejar las armas y habría paz, y así sucedió. Desde aquel día los sandinistas han perdido el gobierno y la guerra en Nicaragua ha terminado, pero Daniel Ortega y su partido siguen teniendo mucha influencia. "En las últimas elecciones locales el FSLN ha vuelto a arrasar", anuncia Argüello.


Nicaragua tiene un potencial turístico enorme. León y Granada son dos ciudades coloniales de gran interés, las playas del pacífico son idílicas, la zona del Caribe, donde viven los indios Misquitos, está aún por explotar y la isla volcánica de Ometepe en el Lago Nicaragua es de los lugares más bonitos de la tierra. Pero la inestabilidad política y las tensiones socio-económicas que vive el país hacen que los inversores extranjeros se muestren reacios a mandar su dinero a esta parte del mundo. Nicaragua es para muchos un polvorín que está apunto de explotar. La nación está dividida entre el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) del ex presidente Arnoldo Alemán, tradicionalmente de derechas, y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Daniel Ortega, aunque estos dos ex mandatarios llegaron a un pacto en 1999 para controlar el poder legislativo y judicial del país, en lo que se conoce como una dictadura bicéfala.


Mientras las protestas en Managua están a la orden del día por la mala situación económica que atraviesa el país, acentuada por la subida de los carburantes, el Ejecutivo de Enrique Bolaños está atado de pies y manos. Sin la aprobación de los dos partidos de la oposición que controlan el poder legislativo, el Gobierno no puede introducir ninguna reforma. Bolaños ya está tan desesperado que ha dejado entrever la posibilidad de nuevas elecciones este próximo otoño. Sin el consentimiento del PLC y del FSLN no se puede cambiar nada en Nicaragua, pero eso es lo que parece que quieren las élites del país; precisamente, no cambiar nada.
Publicado en snc el 7 de Julio de 2005

La 'otra' guerra del movimiento zapatista


Después de soportar durante más de diez años una guerra de 'baja intensidad' por parte del Gobierno mexicano, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) pone en juego todos los avances en autonomía logrados hasta el momento y se embarca en un proyecto de vida o muerte: La Otra Campaña. Los zapatistas proponen en su última Declaración un modelo de política que pocas veces se ha probado. El EZLN no quiere alcanzar en primer lugar el poder para cambiar la sociedad; esta vez la revolución no llegará desde arriba sino "desde abajo y a la izquierda".

* Porque se trata todavía de un conflicto armado sin resolver y para preservar el anonimato y la seguridad de las fuentes, muchos de los nombres aquí utilizados son ficticios.


PALENQUE. (30.01.06) Pocas horas después de haber comenzado el año 1994 y entrar en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Canadá, Estados Unidos y México, que consolida por tiempo indefinido la era neoliberal en el hemisferio norte del continente americano, en un pequeño estado del sureste de México llamado Chiapas se levanta en armas un ejército indígena encabezado por el Subcomandante Insurgente Marcos. Los rebeldes toman en pocas horas las cabeceras municipales chiapanecas de San Cristóbal de las Casas, Ocosingo, Altamirano, las Margaritas y Comitán. Los miles y miles de indígenas que ocupan con su inquietante silencio los palacios gubernamentales sólo tienen dos palabras que decir: "Ya Basta". Ya basta de tanto despojo, de tanta marginación, de tanta pobreza y de tanto acoso.


Por aquel entonces el Estado mexicano de Carlos Salinas de Gortari contestó a la provocación como suelen hacerlo los Estados intransigentes: con un alud de bombas. Los enfrentamientos entre el Ejército federal y los insurgentes duraron varios días provocando decenas de muertos y heridos de ambos bandos hasta que la sociedad civil mexicana e internacional salió a las calles pidiendo al presidente que hiciese cesar los bombardeos y buscase una solución pacífica al conflicto. Se da inicio así a una "tregua armada" que durará más de 10 años y que estará salpicada por numerosas movilizaciones, negociaciones y promesas incumplidas. El proceso de desgaste llegó a tal punto que en el año 2001 los zapatitas realizaron la mayor movilización ciudadana de la historia de México: la Marcha del Color de la Tierra. Cientos de miles de indígenas llegaron al Zócalo para pedir que las leyes mexicanas respetasen la cultura y la autonomía de los pueblos indígenas. Pero tampoco así se logró nada. Meses después el Senado de la República de México hizo caso omiso a las peticiones del EZLN.


Autonomía y guerra de baja intensidad


Para muchos esto era el triste final de un movimiento. La causa estaba perdida. Ya no se podía hacer nada más; ya se había hecho todo lo posible. Pero si algo tienen los zapatistas es paciencia, mucha paciencia. Los líderes del movimiento no se amedrentaron. No contaban con la legitimidad del poder legislativo mexicano, pero tenían las tierras conquistadas a los terratenientes en 1994 y sabían que podían construir una autonomía 'de facto' entre las montañas de la selva Lacandona. Surgen así los cinco caracoles zapatistas: Oventic, Morelia, La Garrucha, La Realidad y Roberto Barrios. Estas cinco regiones comprenden 38 Municipios Autónomos Zapatistas y acogen a cientos de miles de bases de apoyo que se reproducen de manera espectacular debido a la alta tasa de natalidad de los zapatistas. Como dice Julio, un mexicano que lleva más de cinco años viviendo en territorio zapatista, "aquí tienen que introducir políticas de natalidad ya, si no se van a quedar pronto otra vez sin tierras".


Las cinco regiones autónomas zapatistas están gobernadas por las Juntas de Buen Gobierno, compuestas por un consejo ciudadano de unas diez personas, en su mayoría hombres, que siguen un sistema de rotación de diez días, al final de los cuales se sustituye dicha Junta. Es impresionante ver como al frente de una región no está el gobernador, el presidente o el alcalde de turno, sino un consejo de diez campesinos, muchos de lo cuales no saben ni hablar ni leer español correctamente. Estos 'compas' son la máxima autoridad regional en la atención de denuncias, resolución de conflictos y cumplimiento de las leyes zapatistas. Su cometido es "gobernar obedeciendo". No gobiernan según les parece a ellos sino según mande la comunidad. Y la comunidad manda muchas cosas: manda que esté prohibido el alcohol y otras drogas, manda que se planten dos arbolitos por cada uno que se tale, manda que se registren todos los coches de la zona y manda que se paguen 2.000 pesos (200 dólares) por realizar relaciones sexuales extramatrimoniales.


Pero el Estado mexicano no acepta de buena gana este grado de autonomía 'de facto'. No emplea la fuerza bruta para eliminar a los zapatistas, pero sí realiza una guerra de 'baja intensidad' contra las poblaciones autónomas. ¿En qué consiste esa guerra de baja intensidad? En primer lugar, desde las bases cercanas a territorio zapatista se envían constantemente convoyes, helicópteros y avionetas militares para vigilar y, al mismo tiempo, intimidar a la población de la zona. En segundo lugar, se permite la existencia de grupos paramilitares formados por terratenientes que quieren recuperar las tierras perdidas y que están llevando a cabo una campaña de acoso y hostigamiento contra los zapatistas. En tercer lugar, se apoya económicamente a los comités regionales de los partidos estatales como el PRI, el PRD y el PAN para que hagan campañas en contra de los insurgentes, siendo el método más utilizado en las últimas fechas "invitar a los zapatistas a beber alcohol para que dejen el movimiento", según reconoce Luis, miembro de la Oficina de Información del caracol de La Garrucha. Y finalmente, en palabras de Manuel, líder estudiantil del Distrito Federal de México y muy afín al zapatismo, "el Gobierno propaga rumores infundados de que los zapatistas tienen nexos con el narcotráfico, propios de los manuales de contrainsurgencia de la CIA para desacreditar el movimiento ante la población del país".


Sin embargo, a pesar de esta campaña de acoso, la mayoría de los zapatistas no se rinden y aguantan estoicamente todas las envestidas. Muchos ya han perdido la fe y se han pasado al otro bando. "Esos son los traidores", comenta Rosa, una activista internacional que vive en territorio zapatista. Pero la verdad es que es difícil resistirse a las ofertas del aparato estatal cuando uno es pobre. ¿A quién no le gusta tener agua caliente, energía eléctrica, maestros en las escuelas y tomar unos tragos con los amigos? Muchos zapatistas, al ver como viven las comunidades no zapatistas de al lado, dejan el movimiento y pasan "a la vida moderna", pero muchos otros no se dejan convencer. Ellos saben que su causa es justa y que no van a parar hasta que logren su autonomía y sus derechos. Como dice Sergio, componente de las bases de apoyo del EZLN, "esta lucha ha comenzado y no vamos a parar hasta que termine el despojo del Mal Gobierno. Yo ya estoy dentro. A mí me mataron a un primo en Ocosingo en 1994. Yo ya soy parte del conflicto y no hay marcha atrás".


Los pasos hacia delante tienen que ver precisamente con la consolidación de la autonomía. Y aquí los zapatistas se han dado cuenta de que para ser autónomos se necesita dinero y ayuda del exterior. No llega sólo con tener tierras para cultivar. "Hay que tener los medios necesarios para poder cultivarlas de manera eficiente", explica Julio. Y lo mismo se puede decir también de la educación. No basta con tener escuelas autónomas. Son necesarios cursos de capacitación y fondos para que los maestros locales puedan ofrecer una buena educación a los niños zapatistas. Así nace la nueva fase del zapatismo. El EZLN se da cuenta de que no puede cambiar el país solamente desde la lucha indígena y en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona emitida el pasado junio se abre al exterior para encontrase con todos los movimientos sociales nacionales e internacionales que también luchan contra la explotación del capitalismo en su fase neoliberal. Esta etapa de contactos y reuniones entre el EZLN y otros movimientos contestatarios se inició el pasado 1 de enero con la salida del Delgado Zero, el Subcomadante Marcos, del caracol de la Garrucha, en lo que se conoce popularmente en México como "La Otra Campaña del EZLN".


La Otra Campaña


Nadie en México sabe con exactitud lo que es La Otra Campaña, es decir, nadie sabe cuál es realmente la nueva estrategia de los 'Neozapatistas'. Todos los taxistas preguntan lo mismo: ¿Pero qué es eso que quiere hacer Marcos?, ¿quiere llegar a presidente?, ¿quiere crear un partido político?, ¿qué 'chingados' quiere conseguir con todo esto? Incluso una investigadora del prestigioso Colegio de México, Diana Ibáñez, se pregunta lo mismo: "Habría que preguntarle a Marcos cuál es su nueva estrategia porque yo no lo tengo muy claro". Pero justamente ahí es donde está la estrategia del EZLN. Ni el propio Subcomandante Marcos sabe dónde va a acabar todo esto. Ésta no es una revolución convencional a través de la cual se llega al poder para realizar los cambios oportunos. "El EZLN siempre ha hecho lo que ha dicho y si dice que no va a llegar al poder y no quiere crear un partido político es que no lo va a hacer", comenta Raúl, un miembro del EZLN muy cercano a la Comandancia. La Otra Campaña es un experimento que jamás se ha llevado a cabo. "Lo que quiere el EZLN - dice Raúl- es hablar con la gente de izquierda y cambiar la sociedad no desde arriba, porque eso ya se sabe que no funciona, sino desde abajo, desde la misma gente", por eso Marcos no se cansa de decir que su lucha tiene que ser "de abajo y a la izquierda".


Aunque muchos en México no acaben de creérselo del todo, sobre todo si se tiene en cuenta que el país lleva ya muchos meses en campaña electoral para definir quién va a ser el próximo presidente de la República a partir del próximo julio, La Otra Campaña del EZLN no tiene un objetivo determinado, no tiene unas metas definidas. Como dice el propio Subcomandante Marcos, "la Otra va a ser lo que los adherentes de la misma quieran hacer de ella". El 1 de enero de 2006, cuando el Delegado Zero salió de la Garrucha en su moto y con su pingüino (la mascota de la Otra: un gallo tuerto) para recorrer en seis meses los 32 Estados que forman el país para hablar con la gente "sencilla y humilde del pueblo mexicano", el EZLN comenzó una nueva fase en su historia. Los zapatistas dejan de lado las armas y comienzan 'otra guerra'. La guerra consistente en enseñarle a los mexicanos desencantados por la política de partidos que el EZLN es capaz de hacer otra política. Una política basada en el diálogo, la palabra, el oído, el respeto, la unión y la creación de redes nacionales e internacionales con poder de convocatoria y presión.


En esta nueva fase el movimiento va a dividirse en tres grupos. Una parte, la mayoría, se encargará de defender a las comunidades zapatistas y apoyarlas en el fortalecimiento de la autonomía. Un segundo grupo, liderado por el Teniente Coronel Moisés, empezará a establecer relaciones a nivel mundial para crear "apoyos mutuos con personas y organizaciones que resisten y luchan contra el neoliberalismo". Y el tercer brazo, encabezado por el Subcomandante Marcos, será la comisión que se dedicará a visitar a "todos los explotados y desposeídos de México" para construir otra forma de hacer política, en la cual "la única paga sea la satisfacción del deber cumplido, o sea como antes hacían los militantes de izquierda que no paraban ni con golpes, cárcel, muerte y mucho menos con billetes de dólar". En sí la idea es crear una red nacional que luche por una nueva constitución que tenga en cuenta lo que el EZLN llama las demandas del pueblo mexicano: techo, tierra, trabajo, alimento, salud, educación, información, cultura, independencia, democracia, justicia, libertad y paz.


Los primeros pasos de la nueva fase


La Otra Campaña se inició oficialmente con un mitin multitudinario en San Cristóbal de las Casas, en el centro del Estado de Chiapas, donde cerca de 20.000 personas escucharon decir al Subcomandante Marcos que "hoy fuerzas conjuntas de La Otra Campaña tomaron e hicieron suya la ciudad de San Cristóbal de las Casas, símbolo de la soberbia y el orgullo del de arriba". El líder insurgente tuvo duras palabras en su primer discurso. Arremetió contra la clase empresarial y política de México y dejó claro que él sólo se iba a unir a los movimientos de izquierda de verdad y no a aquellos liderados por personajes como Andrés Manuel López Obrador, el mandatario del Partido Revolucionario Democrático (PRD), que tiene la vitola de ser un partido de izquierda con muchas posibilidades de ganar las próximas elecciones, pero que, en realidad, estos últimos años se ha corrompido con la presencia de muchos cuadros del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que estuvo más de 70 años en el poder hasta que en el año 2000 los neoliberales del Partido de Acción Nacional (PAN) llegaron al Gobierno de la República de la mano de Vicente Fox. El Subcomadante Marcos recordó en San Cristóbal que el EZLN ya había puesto todo lo que tiene en La Otra y que ahora le toca a los demás demostrar lo que están dispuestos a hacer por la causa.


Y es que La Otra Campaña no va a ser un paseo para nadie. Los zapatistas se han cansado de recordar a los que buscan carrera política, tienen intereses ocultos o están detrás de cualquier otro tipo de recompensa que ya pueden olvidarse de saciar sus deseos a través de La Otra. Como dicen ellos, la gente que se acerque a 'La Otra Campaña' va a hacerlo con la seguridad de que no va ganar absolutamente nada. "Si quieres ganar algo, éste no es el lugar, hay que irse a otro lado; si quieres dar, aportar, trabajar o 'chingarte', éste es el lugar y aquí tienes un lugar", comentó el Subcomandante Marcos en una de las reuniones preparatorias de La Otra. En los tiempos de hoy la gente está acostumbrada a ver resultados inmediatos, a trabajar durante un tiempo para lograr unos frutos determinados. Pero el desenlace de La Otra es impredecible: puede desembocar en una gran revolución social desde abajo o puede ser un auténtico fracaso. Lo único que se sabe es que la nueva fase no va durar ni seis meses ni un año. "Actualmente se piensa que el proceso va a durar cerca de diez años", señala el citado Raúl.


Tras estos primeros días ya se puede vislumbrar cómo va a ser esta primera etapa de contactos entre el EZLN y la sociedad civil mexicana. En las reuniones de San Cristóbal, por ejemplo, el Delegado Zero pasó horas y horas escuchando a los diferentes delegados de las organizaciones adherentes a La Otra para saber cuáles son sus ofertas, sugerencias y pretensiones a la hora de crear un movimiento de resistencia nacional. Allí hablaron los indígenas, los obreros, los campesinos, las feministas, los chicanos, los ambientalistas, los protectores de los animales, los internacionalistas y hasta una niña de nueve años. Mientras el Subcomandante iba apuntando minuciosamente en su cuaderno lo que le parecía interesante de cada una de las intervenciones. En estas sesiones se abordaron temas de gran interés como el concepto de anticapitalismo, la pregunta de cómo se llega a los trabajadores que no tienen tiempo para politiqueos, el excesivo personalismo de Marcos o cómo es posible que el EZLN, un movimiento armado, esté presente en una iniciativa cívica y pacífica como es 'La Otra Campaña'.


Pese a las críticas, lo que ha quedado claro estos días es que el EZLN tiene un poder de convocatoria enorme y un claro ejemplo de ello fue la toma de Palenque, cuna de la civilización Maya de la cual son descendientes los zapatistas. Más de 5.000 bases de apoyo del EZLN invadieron las calles de esta pequeña localidad chiapaneca para demostrar a los rancheros armados que estaban emplazados en la entrada de la ciudad de que ellos son muchos y no le tienen miedo a nadie. Como constató el Comandante Zebedeo en la asamblea plenaria de La Otra: "Aquí estamos, no nos hemos rendido, ni nos hemos vendido. No nos venderemos ni nos rendiremos porque estamos muy convencidos de que nuestra lucha tiene causas justas para los pobres de México y del mundo."


El Subcomandante Marcos, por su parte, declaró en Palenque que La Otra había llegado a esta ciudad, en su día unos de los mayores epicentros de la civilización maya, para explicarle a los del capital que ellos habían hecho de esta ciudad una especie de museo adonde los visitantes venían para ver una cultura muerta, pero los zapatistas habían venido aquí a demostrar que la cultura indígena maya está aún muy viva. Y un buen ejemplo de ello fueron los resultados de las reuniones bilaterales que el EZLN mantuvo en Palenque con ciertos movimientos obreros y campesinos del norte de Chiapas. Los zapatistas llegaron a un acuerdo de apoyo mutuo con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), hasta el punto de que Mario Álvarez, secretario general del Comité Estatal Ejecutivo de la CUT, llegó a decir en rueda de prensa extraordinaria para los medios alternativos que "si alguien ataca al EZLN la CUT va a salir en su defensa y lo mismo hará el EZLN si alguien se mete con la CUT".


La CUT se convierte así en el primer gran aliado del EZLN en La Otra Campaña. Estamos hablando de un movimiento de trabajadores rurales sin tierra, con miles de adeptos, que después de muchos años de despojos no tienen ya casi nada que perder y que han proclamado abiertamente su oposición a los tratados de libre comercio. Para Mario Álvarez, las políticas neoliberales han sido nefastas para el campo mexicano y sólo han traído privatizaciones masivas y la entrada en el país de productos agrarios transgénicos y de bajo costo subvencionados por los Gobiernos del norte. La CUT ya ha anunciado que se producirán movilizaciones masivas en el año 2007 gane quien gane las elecciones. Parece que se avecinan cambios en la vida política de México. Imagínense que el EZLN logra establecer una red de alianzas como ésta en todo el país y que esa red nacional convoca una huelga general. ¿Qué pasaría entonces?
Publicado en snc en Febrero de 2006 y en Últimas Noticias en Abril de 2006

Los Dioses africanos conquistan el Sambódromo de Río

La mitología africana invadió este año el mayor espectáculo que existe sobre la faz de la tierra: El Carnaval de Río de Janeiro. Muchas escuelas de samba dedicaron en esta edición sus 'samba-enredos' al continente africano, entre ellas la ganadora: la Beija-Flor de Nilópolis, que realizó un desfile espectacular, lleno de majestuosidad y alegría.

RÍO DE JANEIRO. (23.02.07) Los cariocas tienen razón. El Carnaval de Río de Janeiro es el mayor espectáculo de la tierra. Los pocos elegidos que han tenido la suerte de acudir este año al Sambódromo de la Avenida Marquês de Sapucaí cualquiera de los dos días del Desfile Especial de las Escuelas de Samba se toparon con una explosión de música, danza, teatro, y belleza plástica y humana sin par. El Carnaval de Río reúne en un único espectáculo todas las facetas del arte, y eso durante más de 8 horas y sin descanso. No es de extrañar que los precios de las entradas estén por las nubes. Para ocupar un sitio en la grada desde el cual se vea medianamente bien hay que desembolsar más de 100 euros y llegar unas cuatro horas antes del comienzo, para una silla a pie de pista hay que pagar por lo menos 500 euros y para un puesto en un camarote hay que dejarse la friolera de 1.200 euros.


Y es que el desfile del Carnaval de Río de Janeiro es la culminación de un año de intenso trabajo. Todo está milimétricamente calculado, ajustado y ensayado. Ahora que acaba de terminar la edición de este año, las escuelas de samba ya están empezando a pensar en el 'samba-enredo' (temática del samba y el desfile) del próximo año. "Lo primero que se hace siempre es proponer varios temas y en junio o así tomamos la decisión final", explica Fernando Leal, director de 'quadra' (sede y lugar de ensayo) de la escuela de samba Unidos da Tijuca, que quedó en quinto lugar este año. Después de elegir la temática, llega el momento de escribir la letra y la música del samba, para posteriormente diseñar los disfraces y los motivos de las diferentes secciones de las que consta el desfile de cada escuela.


Al principio de cada cortejo aparece siempre la 'comisión de frente', formada normalmente por 13 miembros, cuyo cometido es resumir de manera gráfica y sincronizada la temática del desfile de la escuela. Después de la comisión aparecen el 'mestre-sala' y la 'porta-bandeira', que deslumbran al público con sus trajes majestuosos y sus bailes frenéticos, cargados de giros. A continuación llega el turno del 'carro abre-alas', que se encarga de dar inicio a la representación. En una evolución armoniosa de 4.000 personas, perfectamente coordinada para no durar más de 80 minutos, las escuelas exhiben la temática que han elegido en forma de historia.

La representación de una historia

Cada historia está dividida por capítulos como si fuese un libro y cada capítulo está encabezado por esos enormes carros alegóricos, decorados hasta el último detalle, y que pueden llegar a tener más de 10 metros de altura. Los capítulos están a su vez divididos por secciones humanas llamadas 'alas'. Cada ala tiene un disfraz diferente, destacando entre ellas la de las 'Bahianas', que está presente en cada escuela y está formada por más de un centenar de ancianas, tradicionalmente negras, que giran sobre la pista con sus enormes faldas como si fuesen nenúfares. La parte más importante de las escuelas no son las 'passistas', las bellas mulatas que menean sus pies y caderas al son del samba, como pudiese pensar algún despistado. El auténtico corazón de una escuela de samba es la 'batería', integrada por unos 300 percusionistas que hacen retumbar el cemento del Sambódromo.


"Todos estos elementos que forman una escuela de samba se van compenetrando durante todo el año con el 'samba-enredo' para que todo encaje perfectamente el día del espectáculo", aclara Fernando Leal. Desde que comienzan los ensayos en agosto hasta que se realiza el desfile en febrero o marzo, los 'carnavalescos' (los directores de la actuación) ultiman todos los detalles con mucho mimo. Un fleco en un disfraz, un paso falso en el baile del mestre-sala y la porta-bandeira, un movimiento brusco del maquinista del carro alegórico o un desafino de algún componente de la batería pueden costar unas décimas de punto y hacer que la escuela pierda el Carnaval y desvanecerse así las ilusiones de millones de seguidores. Los cariocas están tan locos por las escuelas de samba como por el fútbol. Todo el mundo aquí tiene una escuela en el corazón y, como en el deporte rey, aquí también se festejan hasta altas horas de la madrugada las consecuciones de los campeonatos y se lloran durante días los descensos de categoría.


Beija-Flor, la campeona de este año


Este año los aficionados que volvieron a cantar victoria fueron los de la escuela de samba Beija-Flor de Nilópolis, del barrio periférico de la Baixada Fluminense. Los entendidos en la materia ya hablan de la era de la Beija-Flor, ya que esta escuela ha ganado cuatro de las últimas cinco ediciones del Carnaval carioca. La victoria de este año se sustentó en un samba-enredo pegadizo, con muchas alusiones a las divinidades de la religión africana del 'Candomblé', que cautivó a los espectadores, y con un desfile majestuoso envuelto en brillo, color y armonía. El samba-enredo elegido por la escuela, titulado: "Africa: do Berço Real à Corte Brasiliana" (África: de la cuna real a la corte brasileña) representó la influencia africana en el mundo y, sobre todo, en la cultura brasileña, desde la aparición del Homo Sapiens en el continente africano hasta el día en que la Tía Ciata y Dom Obá crearon las primeras escuelas de samba, hoy consideradas la auténtica corte brasileña por su glamour y su exuberancia.


Los componentes de la escuela de la periferia de Río de Janeiro, la mayoría de ellos de color, se identificaron tanto con la temática que realizaron una representación extraordinaria. "La Beija-Flor es una escuela con un sentido de comunidad muy fuerte, que tiene sus propios orígenes en el elemento africano. Es por eso que el desfile mostró ese resultado tan maravilloso", comenta orgullosa la porta-bandeira de la escuela Selmynha Sorriso. La comisión de carnavalescos de la Beija-Flor introdujo de manera inteligente y eficaz, y con una depuración plástica extraordinaria, todos los elementos destacados de la cultura africana. Como no podía ser menos, el desfile estuvo encabezado por la corte divina del Candomblé, con el supremo Dios Oxalá flanqueado por otros dioses menores como 'Xangô', 'Ogum' y 'Oxum'. No faltaron tampoco las alusiones a los navíos negreros y la travesía de 'Calunga' (el cementerio) ni al movimiento de liberación de los esclavos, que formaron sus 'quilombos', sus pequeñas aldeas fuera del control de los esclavistas. Finalmente los componentes de la escuela ilustraron cómo los elementos folclóricos africanos pasaron a ser las tradiciones y costumbres del Brasil contemporáneo.

La cara y la cruz del Carnaval

El espectáculo ofrecido por la Beija-Flor fue deslumbrante. Una auténtica apoteosis de ideas, color, creatividad, armonía y belleza. Pero no todo el mundo muestra tanta euforia con respeto al Carnaval que se puede apreciar hoy en día. Como ha pasado con otros espectáculos populares como el propio fútbol, el Carnaval también se ha comercializado en demasía. "Hoy las reinas y los destaques de las escuelas ya no son las mejores sambistas de la comunidad, sino las actrices y las celebridades salidas de las últimas ediciones de Gran Hermano", critica Alsan Matos, un experto en el Carnaval. El dinero que se mueve en este espectáculo ha hecho que el carioca común no se pueda permitir el lujo de estar en el Sambódromo y que haya una gran diferencia entre las escuelas ricas y las pobres. Los presupuestos de las escuelas pueden llegar a cifras estratosféricas. Unidos da Tijuca, por ejemplo, se ha gastado 1.5 millones de euros para este año, según reconoce el director de quadra Fernando Leal. Y eso que Tijuca es una escuela media. Los presupuestos de las tres escuelas más grandes: Mangueira, Imperatriz y la propia Beija-Flor pueden doblar esa cifra.


Sobre el Carnaval de Río de Janeiro cae también la sombra del narcotráfico y otras actividades criminosas. Marcelo Barreto, otro experto en escuelas de samba, comenta "que muchos mafiosos dedicados al tráfico de drogas financian las escuelas de samba". Alsan Matos va incluso más lejos y dice que hay una especie de organización secreta, al más puro estilo masónico, vinculada a los juegos de azar clandestinos, como el popular juego del 'Bicho', y al narcotráfico, cuyos miembros se reparten los campeonatos del Carnaval. "Es así de triste pero son cuatro amigos los que se reparten la torta", comenta el analista. El periódico "Jornal do Brasil" también opina que "tres de las cinco primeras escuelas del Carnaval tienen como patronos a empresarios relacionados con la mafia del juego del Bicho". El mismo rotativo indica que de los últimos diez campeonatos ocho fueron ganados por escuelas que han tenido algún tipo de ayuda financiera de personajes vinculados a algún tipo de actividad ilegal.


Sin embargo, todas estas acusaciones no desvirtúan en nada el inmenso espectáculo que se vive año tras año en el Sambódromo. En esta edición los carnavalescos volvieron a dejar boquiabiertos a los espectadores con sus excentricidades. Aparte de los carros alegóricos tradicionales recargados de decoración y esplendor, el público ha podido disfrutar en este Carnaval de numerosas curiosidades dignas de mención. La escuela Estácio de Sá reprodujo la Estatua de la Libertad con 800.000 chicles, la Império Serrano envolvió el cerebro de Einstein en 2.000 metros de tubos de neón, la comisión de frente de la Mangueira (tercera clasificada) asombró a todos con la originalidad de sus mensajes a favor de la lengua portuguesa y la cultura del libro, obteniendo por esta actuación un 10 de todos los jueces. La escuela de la periferia Grande Río (segundo puesto) también levantó al público con un magistral desfile dedicado a su propio barrio, Duque de Caxias, un lugar que ejemplifica el desarrollo de Brasil, que ha pasado de ser un país agrícola a convertirse en una nación industrial. La escuela más innovadora fue sin duda la de Viradouro (quinta clasificada) que, con el carnavalesco Paulo Barros, se atrevió a poner la batería sobre un carro, a convertir la falda de la porta-bandeira en un lanza-chispas, a jugar al juego de "Dónde está Wally" en plena Avenida Sapucaí e incluso a construir un carro alegórico patas arriba.


Todas estas sorpresas y estos lujos hacen que los cariocas adoren el Carnaval, que se desvivan por él y que cuenten los días del año hasta la próxima edición. Se dice que en Río de Janeiro el año comienza siempre después del Carnaval, o sea, a finales de febrero. En sí estos días son como una válvula de escape para aliviar la tensión que se vive en este país. Una de las naciones del mundo con una distribución de renta más desigual. "El Carnaval hace que la gente se olvide de sus problemas, de su miseria, de toda la violencia y el terror que tienen que soportar durante el año," explica Marcelo Barreto. Hay algunos críticos idealistas que opinan que se podría dedicar todo ese dinero que se gasta en el Carnaval para educación y para crear una sociedad más igualitaria. Pero eso es pura utopía. A la pregunta de qué pasaría si el presidente de Brasil decidiese suspender el Carnaval para utilizar los fondos para programas sociales, Filipe Conti, uno de los componentes de la escuela Portela, contesta: "El pueblo mandaría al presidente a la hoguera, a la guillotina". Un comedido Fernando Leal responde casi de la misma manera: "¿Qué pasaria? Pues simplemente que el presidente de Brasil dejaría de ser el presidente".
Publicado en snc el 25 de febrero de 2007