viernes, 8 de junio de 2007

La Isla de Coiba, uno de los últimos paraísos sobre la faz de la tierra


El Parque Nacional Isla de Coiba abarca en total más de 2.700 Km² de islas, playas, selva, manglares y arrecifes y es considerado uno de los mayores parques marinos a nivel mundial. La isla se utilizó durante décadas como prisión y por eso no ha sufrido la erosión propia de la mano del hombre. El 80% de la jungla sigue intacta y alberga una serie de ecosistemas de gran importancia dada la cantidad de especies endémicas y en peligro de extinción que atesoran.

La superficie vegetal de Coiba, de bosques húmedos y tropicales, tiene alrededor de 1.450 especies de plantas, la mayoría de ellas identificadas por los científicos de la Agencia de Cooperación Española, que han hecho un fabuloso trabajo en la isla. En Coiba viven además un total de 36 especies de mamíferos y si el visitante tiene suerte puede llegar a ver el ñeque endémico de Coiba o algún mono cariblanco o mono aullador negro. La zona tiene también 147 especies de aves, entre las que destaca la guacamaya roja, propia de Panamá.


Panamá significa "abundancia de peces" y en ningún sitio se puede apreciar eso mejor que en los alrededores de una islita preciosa, de arena blanca y agua cristalina, llamada Granito de Oro. El bañista sólo tiene que ponerse una máscara de buceo o unas gafas de agua para estar literalmente inmerso en un mundo submarino. Escuelas de peces formadas por cientos de ejemplares de diferente tamaño, color y forma aletean alegremente a pocos metros de la superficie.


Los arrecifes de Coiba son un mundo fantástico lleno de colorido y armonía donde danzan silenciosamente corales, peces, estrellas de mar y también tiburones de diferentes tamaños y ¡voracidad! Cuando hablamos de Coiba estamos hablando del punto de mayor diversidad marina del Pacífico Oriental, por ser lugar de convergencia de distintas corrientes marinas. En estas aguas se pueden encontrar el delfín moteado tropical, el delfín mular, la orca, la falsa orca, la ballena jorobada, el rorcual tropical, la tortuga marina y caimanes de más de tres metros de largo y con mucha hambre como éste:


Por su riqueza vegetal y marina, por sus bellísimas playas de arena fina y blanca, por sus vistas excepcionales desde los diversos miradores, por los pozos termales y por la presencia de animales difíciles de avistar por el ser humano como monos, venados, cocodrilos, delfines, tiburones y ballenas en un hábitat casi virgen, Coiba merece sin lugar a dudas una visita. Los espectaculares paisajes y la tranquilidad de esta isla la convierten en uno de los últimos paraísos ecológicos del mundo.


La manera más rápida para llegar a Coiba es por carretera hasta Santa Catalina. En Santa Catalina hay varios locales como Rolo que se dedican a llevar a gente en lancha hasta el parque nacional. El viaje hasta la estación biológica, que está en la punta norte de la isla, dura aproximadamente una hora y media y el coste total es de 200 dólares a repartir entre cuatro personas. La estación biológica tiene casi siempre posibilidades de alojamiento por la poca afluencia de público, con lo cual el visitante puede disfrutar de este paraíso el tiempo que quiera. Sólo tiene que pagar 10 dólares por anclar el bote, 10 por entrar al parque natural y otros 10 por noche de hospedaje.

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