viernes, 8 de junio de 2007

Los Dioses africanos conquistan el Sambódromo de Río

La mitología africana invadió este año el mayor espectáculo que existe sobre la faz de la tierra: El Carnaval de Río de Janeiro. Muchas escuelas de samba dedicaron en esta edición sus 'samba-enredos' al continente africano, entre ellas la ganadora: la Beija-Flor de Nilópolis, que realizó un desfile espectacular, lleno de majestuosidad y alegría.

RÍO DE JANEIRO. (23.02.07) Los cariocas tienen razón. El Carnaval de Río de Janeiro es el mayor espectáculo de la tierra. Los pocos elegidos que han tenido la suerte de acudir este año al Sambódromo de la Avenida Marquês de Sapucaí cualquiera de los dos días del Desfile Especial de las Escuelas de Samba se toparon con una explosión de música, danza, teatro, y belleza plástica y humana sin par. El Carnaval de Río reúne en un único espectáculo todas las facetas del arte, y eso durante más de 8 horas y sin descanso. No es de extrañar que los precios de las entradas estén por las nubes. Para ocupar un sitio en la grada desde el cual se vea medianamente bien hay que desembolsar más de 100 euros y llegar unas cuatro horas antes del comienzo, para una silla a pie de pista hay que pagar por lo menos 500 euros y para un puesto en un camarote hay que dejarse la friolera de 1.200 euros.


Y es que el desfile del Carnaval de Río de Janeiro es la culminación de un año de intenso trabajo. Todo está milimétricamente calculado, ajustado y ensayado. Ahora que acaba de terminar la edición de este año, las escuelas de samba ya están empezando a pensar en el 'samba-enredo' (temática del samba y el desfile) del próximo año. "Lo primero que se hace siempre es proponer varios temas y en junio o así tomamos la decisión final", explica Fernando Leal, director de 'quadra' (sede y lugar de ensayo) de la escuela de samba Unidos da Tijuca, que quedó en quinto lugar este año. Después de elegir la temática, llega el momento de escribir la letra y la música del samba, para posteriormente diseñar los disfraces y los motivos de las diferentes secciones de las que consta el desfile de cada escuela.


Al principio de cada cortejo aparece siempre la 'comisión de frente', formada normalmente por 13 miembros, cuyo cometido es resumir de manera gráfica y sincronizada la temática del desfile de la escuela. Después de la comisión aparecen el 'mestre-sala' y la 'porta-bandeira', que deslumbran al público con sus trajes majestuosos y sus bailes frenéticos, cargados de giros. A continuación llega el turno del 'carro abre-alas', que se encarga de dar inicio a la representación. En una evolución armoniosa de 4.000 personas, perfectamente coordinada para no durar más de 80 minutos, las escuelas exhiben la temática que han elegido en forma de historia.

La representación de una historia

Cada historia está dividida por capítulos como si fuese un libro y cada capítulo está encabezado por esos enormes carros alegóricos, decorados hasta el último detalle, y que pueden llegar a tener más de 10 metros de altura. Los capítulos están a su vez divididos por secciones humanas llamadas 'alas'. Cada ala tiene un disfraz diferente, destacando entre ellas la de las 'Bahianas', que está presente en cada escuela y está formada por más de un centenar de ancianas, tradicionalmente negras, que giran sobre la pista con sus enormes faldas como si fuesen nenúfares. La parte más importante de las escuelas no son las 'passistas', las bellas mulatas que menean sus pies y caderas al son del samba, como pudiese pensar algún despistado. El auténtico corazón de una escuela de samba es la 'batería', integrada por unos 300 percusionistas que hacen retumbar el cemento del Sambódromo.


"Todos estos elementos que forman una escuela de samba se van compenetrando durante todo el año con el 'samba-enredo' para que todo encaje perfectamente el día del espectáculo", aclara Fernando Leal. Desde que comienzan los ensayos en agosto hasta que se realiza el desfile en febrero o marzo, los 'carnavalescos' (los directores de la actuación) ultiman todos los detalles con mucho mimo. Un fleco en un disfraz, un paso falso en el baile del mestre-sala y la porta-bandeira, un movimiento brusco del maquinista del carro alegórico o un desafino de algún componente de la batería pueden costar unas décimas de punto y hacer que la escuela pierda el Carnaval y desvanecerse así las ilusiones de millones de seguidores. Los cariocas están tan locos por las escuelas de samba como por el fútbol. Todo el mundo aquí tiene una escuela en el corazón y, como en el deporte rey, aquí también se festejan hasta altas horas de la madrugada las consecuciones de los campeonatos y se lloran durante días los descensos de categoría.


Beija-Flor, la campeona de este año


Este año los aficionados que volvieron a cantar victoria fueron los de la escuela de samba Beija-Flor de Nilópolis, del barrio periférico de la Baixada Fluminense. Los entendidos en la materia ya hablan de la era de la Beija-Flor, ya que esta escuela ha ganado cuatro de las últimas cinco ediciones del Carnaval carioca. La victoria de este año se sustentó en un samba-enredo pegadizo, con muchas alusiones a las divinidades de la religión africana del 'Candomblé', que cautivó a los espectadores, y con un desfile majestuoso envuelto en brillo, color y armonía. El samba-enredo elegido por la escuela, titulado: "Africa: do Berço Real à Corte Brasiliana" (África: de la cuna real a la corte brasileña) representó la influencia africana en el mundo y, sobre todo, en la cultura brasileña, desde la aparición del Homo Sapiens en el continente africano hasta el día en que la Tía Ciata y Dom Obá crearon las primeras escuelas de samba, hoy consideradas la auténtica corte brasileña por su glamour y su exuberancia.


Los componentes de la escuela de la periferia de Río de Janeiro, la mayoría de ellos de color, se identificaron tanto con la temática que realizaron una representación extraordinaria. "La Beija-Flor es una escuela con un sentido de comunidad muy fuerte, que tiene sus propios orígenes en el elemento africano. Es por eso que el desfile mostró ese resultado tan maravilloso", comenta orgullosa la porta-bandeira de la escuela Selmynha Sorriso. La comisión de carnavalescos de la Beija-Flor introdujo de manera inteligente y eficaz, y con una depuración plástica extraordinaria, todos los elementos destacados de la cultura africana. Como no podía ser menos, el desfile estuvo encabezado por la corte divina del Candomblé, con el supremo Dios Oxalá flanqueado por otros dioses menores como 'Xangô', 'Ogum' y 'Oxum'. No faltaron tampoco las alusiones a los navíos negreros y la travesía de 'Calunga' (el cementerio) ni al movimiento de liberación de los esclavos, que formaron sus 'quilombos', sus pequeñas aldeas fuera del control de los esclavistas. Finalmente los componentes de la escuela ilustraron cómo los elementos folclóricos africanos pasaron a ser las tradiciones y costumbres del Brasil contemporáneo.

La cara y la cruz del Carnaval

El espectáculo ofrecido por la Beija-Flor fue deslumbrante. Una auténtica apoteosis de ideas, color, creatividad, armonía y belleza. Pero no todo el mundo muestra tanta euforia con respeto al Carnaval que se puede apreciar hoy en día. Como ha pasado con otros espectáculos populares como el propio fútbol, el Carnaval también se ha comercializado en demasía. "Hoy las reinas y los destaques de las escuelas ya no son las mejores sambistas de la comunidad, sino las actrices y las celebridades salidas de las últimas ediciones de Gran Hermano", critica Alsan Matos, un experto en el Carnaval. El dinero que se mueve en este espectáculo ha hecho que el carioca común no se pueda permitir el lujo de estar en el Sambódromo y que haya una gran diferencia entre las escuelas ricas y las pobres. Los presupuestos de las escuelas pueden llegar a cifras estratosféricas. Unidos da Tijuca, por ejemplo, se ha gastado 1.5 millones de euros para este año, según reconoce el director de quadra Fernando Leal. Y eso que Tijuca es una escuela media. Los presupuestos de las tres escuelas más grandes: Mangueira, Imperatriz y la propia Beija-Flor pueden doblar esa cifra.


Sobre el Carnaval de Río de Janeiro cae también la sombra del narcotráfico y otras actividades criminosas. Marcelo Barreto, otro experto en escuelas de samba, comenta "que muchos mafiosos dedicados al tráfico de drogas financian las escuelas de samba". Alsan Matos va incluso más lejos y dice que hay una especie de organización secreta, al más puro estilo masónico, vinculada a los juegos de azar clandestinos, como el popular juego del 'Bicho', y al narcotráfico, cuyos miembros se reparten los campeonatos del Carnaval. "Es así de triste pero son cuatro amigos los que se reparten la torta", comenta el analista. El periódico "Jornal do Brasil" también opina que "tres de las cinco primeras escuelas del Carnaval tienen como patronos a empresarios relacionados con la mafia del juego del Bicho". El mismo rotativo indica que de los últimos diez campeonatos ocho fueron ganados por escuelas que han tenido algún tipo de ayuda financiera de personajes vinculados a algún tipo de actividad ilegal.


Sin embargo, todas estas acusaciones no desvirtúan en nada el inmenso espectáculo que se vive año tras año en el Sambódromo. En esta edición los carnavalescos volvieron a dejar boquiabiertos a los espectadores con sus excentricidades. Aparte de los carros alegóricos tradicionales recargados de decoración y esplendor, el público ha podido disfrutar en este Carnaval de numerosas curiosidades dignas de mención. La escuela Estácio de Sá reprodujo la Estatua de la Libertad con 800.000 chicles, la Império Serrano envolvió el cerebro de Einstein en 2.000 metros de tubos de neón, la comisión de frente de la Mangueira (tercera clasificada) asombró a todos con la originalidad de sus mensajes a favor de la lengua portuguesa y la cultura del libro, obteniendo por esta actuación un 10 de todos los jueces. La escuela de la periferia Grande Río (segundo puesto) también levantó al público con un magistral desfile dedicado a su propio barrio, Duque de Caxias, un lugar que ejemplifica el desarrollo de Brasil, que ha pasado de ser un país agrícola a convertirse en una nación industrial. La escuela más innovadora fue sin duda la de Viradouro (quinta clasificada) que, con el carnavalesco Paulo Barros, se atrevió a poner la batería sobre un carro, a convertir la falda de la porta-bandeira en un lanza-chispas, a jugar al juego de "Dónde está Wally" en plena Avenida Sapucaí e incluso a construir un carro alegórico patas arriba.


Todas estas sorpresas y estos lujos hacen que los cariocas adoren el Carnaval, que se desvivan por él y que cuenten los días del año hasta la próxima edición. Se dice que en Río de Janeiro el año comienza siempre después del Carnaval, o sea, a finales de febrero. En sí estos días son como una válvula de escape para aliviar la tensión que se vive en este país. Una de las naciones del mundo con una distribución de renta más desigual. "El Carnaval hace que la gente se olvide de sus problemas, de su miseria, de toda la violencia y el terror que tienen que soportar durante el año," explica Marcelo Barreto. Hay algunos críticos idealistas que opinan que se podría dedicar todo ese dinero que se gasta en el Carnaval para educación y para crear una sociedad más igualitaria. Pero eso es pura utopía. A la pregunta de qué pasaría si el presidente de Brasil decidiese suspender el Carnaval para utilizar los fondos para programas sociales, Filipe Conti, uno de los componentes de la escuela Portela, contesta: "El pueblo mandaría al presidente a la hoguera, a la guillotina". Un comedido Fernando Leal responde casi de la misma manera: "¿Qué pasaria? Pues simplemente que el presidente de Brasil dejaría de ser el presidente".
Publicado en snc el 25 de febrero de 2007

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