martes, 29 de mayo de 2007

La Alternativa Bolivariana de Hugo Chávez engulle el Foro Social Mundial


Tras cinco años de vida, el Foro Social Mundial llegó a Caracas con mucha incertidumbre. La última edición que se celebró en Porto Alegre mostró cierto estancamiento en los movimientos sociales a la hora de desarrollar propuestas concretas en contra del neoliberalismo. Había el temor de que el Foro Social se convirtiese más en una feria revolucionaria que en un encuentro político internacional donde se diseñasen alternativas serias al 'capitalismo salvaje' de estos días. Pero esas dudas se disiparon, en parte, con la alternativa bolivariana propuesta por Hugo Chávez. El mandatario venezolano dejó claro que "otro mundo no es sólo posible, sino necesario".

CARACAS. (24-29.01.06) Los cerca de 80.000 mil delegados de todas las esquinas del mundo que llegaron a Caracas para asistir a la sexta edición del Foro Social Mundial tuvieron la posibilidad de conocer la verdadera cara de Hugo Chávez Frías. El presidente de Venezuela no es el dictador populista que nos quieren hacer ver los medios de comunicación de masas, más bien se trata de un hombre determinado a cambiar el mundo a través del ejemplo de un socialismo democrático y protagónico, basado en el proceso revolucionario bolivariano. Como dijo Chávez ante los pesos pesados de la Asamblea Mundial de los Movimientos Sociales, entre los que destacaban Walter Bello, Samir Amin, Blanca Chancoso e Ignacio Ramonet, este siglo es el siglo de la verdad para la humanidad. Con el grado de destrucción ambiental que está llevando a cabo el capitalismo neoliberal, "la frase que recorre hoy el mundo es: socialismo o muerte".


Frente al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) propugnado por el Gobierno de los Estados Unidos y las grandes empresas transnacionales, Hugo Chávez propone el ALBA, la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe. Este plan de acción global pretende liberar a los pueblos del sur de la dependencia del norte. Mientras el ALCA es la propuesta del gran capital para una mayor integración económica y comercial, el ALBA prioriza la integración social de los pueblos de América Latina. Venezuela y Cuba ya llevan un tiempo trabajando conjuntamente en este sentido. Chávez ofrece petróleo barato a Fidel Castro y éste le proporciona personal cualificado en los ámbitos de educación y sanidad. Gracias a esta unión, en tan sólo un año y medio Venezuela ha eliminado el analfabetismo entre su población y en todas las comunidades del país hay un centro de sanidad gratuita. A diferencia de los oligarcas anteriores, Chávez está utilizando las inmensas ganancias del petróleo para desarrollo social y no para lucrar sólo a unos pocos.


Pero la propuesta de Chávez ante el Foro Social Mundial va más allá de la alianza con Fidel Castro. El presidente venezolano ha puesto sobre la mesa un plan de acción global de los países del sur contra el imperialismo de los Estados Unidos. "Nosotros estamos a la ofensiva y el imperio está a la defensiva", dijo un eufórico Chávez al explicar sus estrategias para el futuro. Primeramente, Venezuela va a ampliar el plan PetroSur para ofrecer combustible barato no sólo a los países del área del Caribe sino también a los países de Suramérica. Bolivia será, por cierto, el primer beneficiado de esta medida. "Vamos a vender combustible a Bolivia y ellos nos pagarán con soya y carne", confirmó el presidente. Es muy significativo que Venezuela no quiera dinero sino mercancía por su petróleo. Eso se debe a que, por una parte, el ALBA se basa en la tradición indígena del trueque y, por otra, a que Chávez quiere reducir la circulación de dólares en los países Latinoamericanos.


Para lograr una independencia real del norte, lo primero que tienen que conseguir los países del sur es liberarse de la deuda externa que tienen con los grandes bancos transnacionales. Ésa ha sido una de las prioridades de Chávez desde hace años. Argentina ha podido saldar gran parte de su deuda pública con el Fondo Monetario Internacional gracias a los créditos que le ha ofrecido Venezuela y lo mismo puede pasar ahora con Bolivia, después de la llegada al poder de Evo Morales. El vuelco a la izquierda que está tomando América Latina tiene muy preocupados a los Estados Unidos, ya que con el liderazgo de Venezuela se han puesto en marcha muchos proyectos de integración en el sur del hemisferio. La colaboración en educación y sanidad entre Cuba, Venezuela y Bolivia ya es una realidad. A nivel energético, se plantea crear un gaseoducto de más de 8.000 Km. desde Venezuela hasta Argentina. En el apartado de las comunicaciones, Venezuela, Cuba, Argentina y Uruguay han creado la cadena TeleSur en contrapartida a la CNN. Y en el ámbito económico, ya se está hablando de la creación de un Banco Central del Sur con los fondos de Venezuela, Brasil y otros países.


Los efectos del neoliberalismo y la respuesta de la sociedad civil


Todas estas propuestas indican que Hugo Chávez tenía quizás razón cuando en la última reunión de jefes de Gobierno de las Américas en Mar del Plata, Argentina, dijo que el proyecto ALCA estaba enterrado. Blanca Chancoso, una líder indígena de Ecuador, conmocionó a los asistentes del Foro cuando empezó a explicar los efectos devastadores que han tenido para su pueblo las políticas imperialistas. "513 años hemos vivido en la marginación absoluta. En todo este tiempo no hemos tenido el derecho ni de tener nuestro propio nombre, nos han impuesto nuestro nombre", exclamó Chancoso casi entre lágrimas. La indígena de la tribu de los quechuas ha resaltado que, con el neoliberalismo y la privatización de los recursos naturales, han aumentado las desigualdades en el país. "Veinte años nos llevan diciendo que el neoliberalismo es la única fórmula para saldar la deuda externa, pero la deuda externa sigue aumentando y los precios de los servicios también", indicó Chancoso, quien achacó a las políticas neoliberales la pobreza, la masiva emigración, la desintegración familiar y el trabajo infantil que existen hoy en Ecuador.


Viendo la pobreza que está sufriendo su país, Blanca Chancoso se pregunta: ¿Adónde van a para todos los dólares que salen de la venta de los recursos naturales? Pero ella misma tiene la respuesta: "Todo ese dinero va a parar a las grandes empresas petroleras, a Bush y sus socios." La indígena, terriblemente indignada por esta situación, ha confirmado que los pueblos indígenas de Ecuador no van a aceptar otro gobierno neoliberal en el poder. "Así como tumbamos al Gobierno anterior (refiriéndose al de Lucio Gutiérrez), tumbaremos a cualquier gobierno neoliberal y usurpador", sentenció Chancoso. La alternativa está en el ejemplo de Chávez. La economía no puede basarse en la explotación de unos a otros, la esencia de la economía indígena es el trueque, el intercambio, la reciprocidad entre comprador y vendedor. Según la quechua, "los neoliberales sólo nos quieren hacer comprar, pero la solución está en comprar y vender sin abusar uno del otro". Blanca Chancoso propone la creación de un Estado plurinacional en Ecuador y la reestructuración de las bases del poder desde abajo, desde la participación democrática del pueblo al estilo bolivariano.


Sin duda, uno de los avances del Foro Social Mundial es que la lucha contra la explotación de las transnacionales ya no se realiza sólo a nivel local o nacional, sino también a nivel transnacional. La sociedad civil se ha dado cuenta de que no le queda otro remedio que organizarse a nivel global si quiere plantarle cara al gran capital. Eso es precisamente lo que busca la plataforma "Enlazando Alternativas", formada tanto por movimientos sociales latinoamericanos, como europeos. Del 13 al 16 de mayo de este año se va a celebrar en la ciudad de Viena la cuarta cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea. En esta reunión, al igual que en las anteriores, los representantes gubernamentales van a buscar una mayor integración neoliberal entre estas dos regiones del mundo. Pero los movimientos sociales se oponen radicalmente a estas políticas y van a organizar una contracumbre porque, según ellos, "los ganadores de este proceso son las trasnacionales europeas, que se vienen beneficiando tanto de las privatizaciones de los servicios públicos (en particular del agua), como de la liberalización de sectores clave como los bancos, la energía, los recursos naturales y las telecomunicaciones".


Para Alexandra Strickner, miembro de ATTAC (Asociación por una Tasa a las Transacciones financieras y Ayuda a los Ciudadanos) Austria y participante activa en "Enlazando Alternativas", ya es hora de desmitificar el papel de la Unión Europea. "La Unión defiende los intereses de las transnacionales europeas, pero no los intereses de los ciudadanos europeos. Las grandes empresas del Viejo Continente son las responsables del sufrimiento de las poblaciones de Latinoamérica y la precariedad laboral que existe en Europa", asevera Strickner. En otras palabras, las transnacionales tienen actualmente tanto poder que pueden trasladar sus sistemas de producción de país en país en busca de una mano de obra más barata, beneficios fiscales y recursos naturales más accesibles, acelerando así la explotación humana y natural en los dos continentes. Este comportamiento hace que los obreros de las dos regiones tengan que competir entre ellos, en una carrera descendente que inevitablemente lleva a grandes tensiones sociales. Al ver que los Estados no pueden hacer nada para evitar este tipo de acciones, los movimientos sociales de Latinoamérica y Europa han decidido crear un espacio común para buscar, como dicen ellos, "nuevas convergencias solidarias" y resistir y denunciar las políticas neoliberales aplicadas en ambos continentes.


La propuesta más ambiciosa por ahora es la creación de un "Tribunal de los Pueblos para enjuiciar el funcionamiento del sistema de poder de las trasnacionales europeas, tanto en América Latina como en la propia Unión Europea", según explica la coordinadora técnica del Tribunal, Claudia Torrelli. Actualmente las trasnacionales realizan muchas prácticas que atentan contra la soberanía de los pueblos, el medio ambiente y los derechos humanos y no hay ningún organismo político internacional que condene y sancione debidamente estas acciones. Pero eso puede cambiar con el surgimiento del Tribunal de los Pueblos a las Transnacionales. La primera sesión de este Tribunal se celebrará precisamente en Viena en ocasión de la citada cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y Europa. El jurado, que está integrado por intelectuales, expertos legales, escritores y activistas, tendrá que decidir en los próximos meses, según ha explicado en Caracas Andy Higginbottom, miembro del comité organizador del Tribunal, "los casos que se van a analizar en esta primera sesión, en la que se presentarán los testigos y las evidencias de la acusación y se decidirá si procede realizar un juicio contra las transnacionales que han sido denunciadas por prácticas que violan la Convención de Naciones Unidas sobre Responsabilidad Social Corporativa del año 2003".



Tráfico de personas en Suiza


La lucha de los movimientos sociales no va sólo dirigida en contra de las transnacionales; la sociedad civil mundial también libra una dura batalla contra otros agentes privados muy bien organizados como son las mafias internacionales. El tema de la inmigración puede ser de los más problemáticos y conflictivos de nuestros tiempos pero, dentro de la cuestión de la inmigración, el aspecto más denunciable, si cabe, es el referente al tráfico de seres humanos con fines de explotación. También sobre esta cuestión se necesitan alianzas transnacionales entre los grupos de derechos humanos de los países emisores de los inmigrantes y los países receptores. El Foro Social Mundial ha sido de nuevo una buena oportunidad para intercambiar información, aprender de las experiencias de los otros y proponer políticas públicas concretas para acabar de una vez con esta práctica tan deshumana y cruel.


El Protocolo de Palermo de Naciones Unidas entiende por tráfico de personas "el reclutamiento, el transporte, la transferencia o el alojamiento de personas recurriendo a amenazas o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, el rapto, el fraude, el engaño o el abuso de autoridad…para fines de explotación sexual, el trabajo o la realización de servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, la servidumbre o la extirpación de órganos". Es decir, el tráfico de personas no tiene que ver solamente con la introducción ilegal de mano de obra barata o con las redes internacionales de prostitución: este delito cubre cualquier actividad que prive al inmigrante de los derechos humanos básicos, aunque éste dé su consentimiento para participar en tales actividades. Para los defensores de los derechos humanos en esta área, que una chica dominicana o brasileña acepte ir a España, Holanda o Suiza para ser explotada, ejercer la prostitución o realizar trabajos forzados no quiere decir que no se estén violando los derechos humanos.


Marcel Hazen, por ejemplo, un activista holandés de la organización Jepiara, que lucha contra el tráfico de personas entre Holanda y Brasil, critica duramente a los Estados europeos por no reconocer los problemas derivados de esta situación. "Mucho se habla de los derechos humanos en Europa pero, en vez de regular a los inmigrantes, las políticas públicas lo que hacen es crear leyes antiinmigrantes y antiprostitución", exclama el activista. La realidad es que en muchos Estados del Viejo Continente el tráfico de personas es un problema grave que no se ha abordado por ahora. En países como Holanda, España o Suiza abundan las redes dedicadas a la explotación de los trabajadores inmigrantes, la prostitución y la pornografía infantil pero, según explica Marcel Hazen, "por ahora los Estados dedican sus esfuerzos a luchar contra el crimen organizado del terrorismo y el narcotráfico y no hay dinero para abordar el tráfico de personas".


El relato más escalofriante de esta sesión vino de boca de Dalila Figueiredo, una defensora de la mujer de Brasil que contó la historia de una chica brasileña de 19 años de la región del Salvador cuyo nombre es mejor no delatar. "La chica, negra y con cara de muñeca, salió con una bolsa amarilla hacia Ginebra, Suiza, tras recibir una invitación de una supuesta madrinha (otra señora brasileña afincada en Ginebra) que le iba a ofrecer trabajo en su casa. La madrinha, en un principio, le ofreció 200 francos suizos al mes por hacer las labores del hogar y cuidar a los niños. Seis meses estuvo trabajando la muchacha como una esclava y cuando llegó la hora de pagar la madrinha le pegó unas cuantas tortas y la echó de casa. Tras un largo periplo, la chica acabó encontrando trabajo en Portugal, pero al poco tiempo fue deportada otra vez a Brasil. Al llegar al aeropuerto internacional de Guarulhos los agentes la trataron como si fuese una delincuente. Aún así ella quiere volver a Ginebra para ganar dinero y enviárselo a su madre. Dice que no le tiene miedo a la madrinha, que 'Ginebra es una ciudad grande y hay muchos sitios donde ganar dinero'". Éste fue el testimonio de Dalila Figueiredo, de la organización ASBRAD, Asociación Brasileña para la Defensa de la Mujer, la Juventud y los Niños.

La Habana de los últimos años de FidÉl


¿Quién no se ha preguntado alguna vez cómo viven los cubanos? ¿Si viven mejor que nosotros o peor? ¿Si son libres o están oprimidos? ¿Si están con Fidel o si están en contra de Él? La vida de La Habana es tan compleja que se convierte en un rompecabezas muy difícil de descifrar para una mente foránea. Sólo después de hablar durante muchas horas con personas de diferentes ámbitos sociales uno puede empezar a entender las inquietudes de los habaneros de esta Cuba revolucionaria inmersa actualmente en un período de crisis generacional.

LA HABANA (Marzo 2006). Cualquier escena de La Habana es digna de una foto: los edificios y palacios derruidos, los coches americanos de más de medio siglo de antigüedad, las colas frente a los establecimientos de víveres, esos personajes negros con esas miradas y sonrisas cinematográficas… Al visitante le invade el ansia de inmortalizarlo todo porque le cuesta creer que lo que está viendo sea real. Sabe que ahora lo tiene delante y lo puede ver pero, quizás, en unos cuantos años ya no va a estar ahí. Es como bajar de una máquina del tiempo y tener un espacio temporal limitado para empaparse de las realidades de este otro mundo. El viajero aprovecha al máximo su estancia en la capital cubana porque sabe que no se puede quedar. Todos los extranjeros que llegan a la isla tienen que tener un pasaje de salida. Ésa es una de las condiciones indispensables para obtener la visa de entrada a la realidad de Cuba.

Las calles de Centro Habana están muy desgastadas tras casi 50 años de lucha revolucionaria y el consecuente boicot por parte de los Estados Unidos, pero entre las edificaciones viejas despuntan de repente casas recién pintadas y bien conservadas. Salomé vive en un hogar protegido tras las rejas de una puerta de metal con todos los lujos de una familia de clase media y ella está contenta con el sistema: "Aquí no hay nadie que se muera de hambre, todo el mundo tiene lo necesario", comenta tras beberse un sorbito de su delicioso café. Salomé es una privilegiada en La Habana de la era del chavito, nombre con el que los cubanos identifican a la moneda artificial convertible que ha sustituido al dólar como 'moneda dura'. La señora, de unos 55 años de edad, regenta un hospedaje privado con licencia para albergar a turistas y por cada noche pernoctada recibe 25 pesos convertibles (CUC), es decir, 25 chavitos. En otras palabras, Salomé cobra casi 25 euros al día (un euro son 1.08 CUC) por ofrecer a los extranjeros una habitación bien arregladita con baño particular y el desayuno.


Salvador, sin embargo, no tiene la misma suerte. Él trabaja de 10 de la mañana a 10 de la noche de pincha discos en el Cabaret Palermo, uno de los locales más populares de Centro Habana, y cobra el salario mínimo mensual de 240 pesos cubanos, conocidos en la isla como 'moneda blanda'. Un peso convertible vale en estos momentos 24 pesos cubanos, con lo cual la señora Salomé, descontando los impuestos, cobra en un día lo que Salvador gana en un mes de trabajo. Pero él no se desanima: "No gano mucho, pero al final siempre conozco a algún turista, le enseño la ciudad y él me ayuda". Estas palabras son una buena muestra de cómo los cubanos se han hecho extremadamente dependientes del turismo desde la caída de la Unión Soviética en 1991. Las ayudas de la superpotencia socialista "representaban antes de esa fecha más del 30% del PIB de la isla y al terminarse éstas a Fidel Castro no le quedó otro remedio que abrirle las puertas al turismo masivo para no dejar que la economía cubana se desplomase por completo", según reconoce Pablo Mijares, un alto cargo del régimen cubano. El propio Fidel ha revelado en numerosas ocasiones que, desde el punto de vista ideológico, esa decisión fue de las más difíciles y dolorosas de su vida y el tiempo le ha dado la razón. Los turistas han traído mucho dinero a Cuba pero también han sido la principal causa de las desigualdades existentes.



Para evitar la influencia negativa de la mentalidad capitalista de los turistas en la población local, el régimen socialista de Fidel Castro ha intentado durante todos estos años construir un sistema de servicios y precios para los extranjeros y otro para los cubanos, pero esa estrategia ha traído numerosos inconvenientes. "Antes de la caída de la Unión Soviética yo con unos cuantos pesos cubanos podía pasar una noche en el Hotel Inglaterra (uno de los hoteles más emblemáticos de La Habana), mientras que ahora no me dejan ni entrar", comenta Julio Cabrera, un periodista independiente de la capital, quien confirma que los cubanos tienen un acceso limitado a los hoteles y los paladares (restaurantes) de los turistas. Pablo Mijares, por su parte, explica esta medida desde un punto de vista socialista. "Con los precios que tenemos actualmente para los turistas, los únicos cubanos que disfrutarían de verdad de los hoteles de lujo serían los de Miami, así que hemos optado por la opción de: o todos o ninguno".



Es evidente que a ninguna persona con bajos recursos le gusta ver como el vecino de al lado vive en la opulencia, pero ¿cuál es la diferencia entre que ese vecino sea un cubano-americano o un extranjero europeo? A los cubanos que luchan diariamente por conseguir la moneda dura lo que les incomoda es ver que son ahora los extranjeros los que disfrutan de los locales que antes eran de ellos. Gullantay, una vendedora ambulante como muchas otras en La Habana, lo explica de manera gráfica. "Es como un frigorífico. Todos hemos trabajado para construir ese frigorífico. Una vez que lo hemos construido se puso ahí cerveza para todos y todo el mundo podía ir al frigorífico y sacar sus cervezas, pero ahora le han puesto un candado al frigorífico y sólo los extranjeros tienen la llave para abrirlo". El caso es que los cubanos no tienen sólo restringido el acceso a los establecimientos de hostelería para turistas, sino que los precios de las discotecas y los clubes de Centro Habana como la Casa de la Música son prohibitivos para cualquier persona que recibe un sueldo en moneda blanda. La simple entrada para ver un grupo de renombre puede llegar a los 20 chavitos, es decir, el doble de lo que recibe Salvador por un mes de trabajo.


Todo esto podría parecer inaudito para una mente europea o estadounidense, pero en la Cuba de Fidel hay que diferenciar bien entre lo que son los lujos propios de una sociedad capitalista y consumista y las exigencias que pueda tener un ser humano socialista. No cabe duda de que lo extraordinario de la revolución cubana es que, a pesar de más de 40 años de bloqueo por parte de los Estados Unidos, ha logrado cubrir las necesidades básicas de su población. La cartilla alimenticia de la cesta básica no da para dar grandes festines y muchos cubanos se quejan por las reducidas raciones, pero bien es cierto que no deja a nadie con hambre. El transporte público es extremadamente barato en La Habana. Gullantay fue un día al hospital y le detectaron un quiste en los ovarios y a las pocas horas ya estaba operada y en la sala de rehabilitación. En La Habana, a diferencia de la mayoría de las ciudades de Latinoamérica, es prácticamente imposible ver a un niño trabajando o pedir limosna en la calle. "Los niños cubanos están en las escuelas, que es donde deben estar", apunta Salomé. El proceso revolucionario cubano también se ha preocupado siempre por ofrecer una buena cultura a su gente. En La Habana el teatro, el cine, el ballet, la ópera y el béisbol están al alcance de todos, incluso de aquellos que tienen un salario bajo.


La Cuba de hoy está dividida en un sistema barato y accesible que cubre las necesidades básicas de los cubanos y un sistema caro y con todos los lujos del primer mundo para los turistas. Como explica Pablo Mijares, los precios para los turistas están tan altos porque esa es la primera fuente de financiación que tiene el Estado para ofrecer educación, salud y cultura gratuita a los cubanos. Lo que pasa es que hay personas como Gullantay o Salvador que no se conforman con las necesidades básicas. Ellos saben apreciar perfectamente los servicios que ofrece el Estado, pero consideran que son insuficientes. Gullantay se queja porque sus hijas sólo reciben una libreta y un lápiz a principios de curso y a partir de ahí les tiene que comprar el material escolar en los shoppings, que son las tiendas para turistas que venden su mercancía en chavitos. Salvador, por su parte, lamenta que sólo pueda ir a la Casa de la Música cuando a algún turista amigo le apetece invitarle. En La Habana de la era del chavito hay dos estructuras bien diferenciadas, pero así como las comodidades y los privilegios del sistema de los turistas cautivan la atención de los cubanos, de igual manera, los precios módicos del sistema de los cubanos atraen a los extranjeros con pocos recursos.



Esta circunstancia hace que se incremente la demanda en los dos sistemas y por ende, siguiendo una lógica capitalista, eso hace también que suban los precios. "En los últimos años los mercados para cubanos están cada vez más caros", apunta Juan, un pintor bohemio que vive en La Habana Vieja y que en muy pocas ocasiones tiene moneda dura en sus bolsillos. El inconveniente no es sólo que los turistas utilicen los servicios de los cubanos e incrementen los precios, el mayor problema es que cada vez hay más productos básicos que se empiezan a comercializar en chavitos. Juan entiende que una lata de Coca Cola, unas zapatillas Nike o un reproductor de CDs Sony se vendan en moneda dura, "pero cómo puede ser que una camiseta o un pantalón cualquiera, una lata de cerveza cubana de la marca Bucanero o incluso el aceite, que es una necesidad básica, se vendan en chavitos". En este tema incluso Pablo Mijares está de acuerdo. "El aceite es un producto básico para cocinar y debería venderse en pesos cubanos, eso es verdad, es de las muchas cosas que están mal y tenemos que cambiar", reconoce el alto cuadro del Régimen, que pese a su posición privilegiada sólo cobra unos 900 pesos cubanos al mes, o sea, menos de 40 euros.


Tal y como está ahora la vida en La Habana, el atractivo del poder adquisitivo que ofrece el chavito es demasiado fuerte para que los cubanos se resistan a la tentación de conseguir de alguna manera la moneda dura. La realidad de La Habana es ésta: el salario mínimo de los cubanos es de 240 pesos cubanos, o lo que es lo mismo, 10 chavitos. Una cerveza nacional marca Bucanero, que en principio es un lujo, cuesta en cualquier parte de la ciudad un chavito, es decir, el 10% del salario mínimo. Un champú corriente para el pelo, otro lujo, cuesta más de tres chavitos. Un jugo de naranja pasterizado, otro privilegio, pasa de los dos chavitos. Y así sucesivamente hasta llegar a unas zapatillas Nike que pueden superar los 80 chavitos. Esta circunstancia hace que el cubano se las ingenie para conseguir la moneda dura y los métodos son muy variados. Los que tienen mayor suerte son aquellos que tienen familia en el extranjero y reciben remesas periódicamente. Gustavo Aliaga, otro periodista cubano independiente con lazos en Miami, explica que "los envíos de divisas de los cubanos en el extranjero ya representan la segunda fuente de ingresos de la isla después del turismo".


Pero no todos tienen la suerte de tener algún familiar en el extranjero o de regentar un hospedaje privado para extranjeros como Salomé y a éstos no les queda más remedio "que buscarse la vida", como dice Salvador. Él, como muchos otros en Centro Habana o la Habana Vieja, hace de guía turística con la esperanza de recibir alguna invitación o un poco de propina. Uno o dos chavitos, o lo que es lo mismo, uno o dos euros, ya son el 10% o el 20% de su salario mensual. Gullantay, por su parte, compra todo tipo de ropa a los comerciantes venezolanos y por cada prenda que vende en la calle se saca unos cuantos chavitos. Juan, el pintor, siempre tiene la esperanza de que algún turista esté interesado en sus obras y con un cuadro que venda ya gana más de lo que ganaría trabajando con un sueldo en pesos cubanos. Tomás, por ejemplo, tiene un coche y hace de taxista ilegal. Cuando se sube un extranjero se está arriesgando a que la Policía le ponga una multa y le confisque el vehículo, pero como dice él: "de alguna manera tengo que conseguir buena comida para mis hijos, ¿no? y si el extranjero paga en chavitos, pues esa comida será mucho mejor".


La llegada del turismo masivo y la mayor circulación de moneda dura han fomentado también otras actividades ilegales como la prostitución y la delincuencia, aunque en este caso hay que decir que el volumen de éstas es mucho mayor en cualquier otra capital latinoamericana que en la ciudad de La Habana. Reinaldo Morales, un historiador, comenta que el narcisismo de los cubanos hace que la gente en La Habana piense que su ciudad es de las más peligrosas del mundo y que no hay más pobreza y miseria que la que viven ellos. "Hay que relativizar las cosas. Si se compara con los países vecinos, Cuba ofrece una mejor calidad de vida a toda su población que las otras islas del Caribe y que gran parte de los países de Centroamérica", explica Morales. Muchos cubanos se quejan de su situación porque no han salido nunca del país y no pueden comparar la calidad de vida que tienen ellos con la de sus vecinos. Y eso es precisamente lo que piden gran parte de los jóvenes de La Habana. Muchos no están en contra del régimen de Él (los habaneros utilizan la tercera persona para referirse a Fidel Castro para evitarse problemas), lo único que quieren es poder salir de la isla y conocer otras realidades.


Óscar es un chico que tiene 30 años y es peluquero en Centro Habana. Actualmente tiene una novia de Barcelona y está deseando salir de Cuba para conocer España. "Yo no estoy en contra del sistema" - dice - "lo único que quiero es poder viajar y conocer el mundo como hacen los turistas que vienen aquí. Ésta es una isla pequeña y si estás aquí toda la vida, esto al final se convierte en una gran cárcel de la que no puedes escapar". Óscar es un chico joven con una mente muy abierta y con gran conocimiento de lo que está pasando en el mundo y a medida que va contando sus aspiraciones y sus metas para el futuro se va notando en sus ojos la ilusión de que "pronto van a cambiar las cosas en la isla". Con la edad avanzada que tiene Fidel Castro, Cuba se encuentra en estos momentos en una fase crítica propia de un cambio generacional en el poder. Julio Cabrera, el periodista, explica acertadamente el sentir de la mayoría de los habaneros. "La gente ahora mismo está expectante porque sabe que a Fidel le quedan pocos años de vida, pero lo cierto es que casi todo el mundo está de acuerdo en que la situación no puede seguir así". El aumento en las desigualdades y la subida de precios han hecho que muchos cubanos estén deseosos de ver un cambio en el sistema.


La pregunta clave entonces es: ¿qué pasará a la muerte de Él? "Esa es una pregunta que nadie puede contestar por ahora, ni el propio Fidel", comenta el historiador Reinaldo Morales. Pero sí que se barajan diferentes posibles escenarios. El primero sería la sucesión en el poder del hermano de Fidel, Raúl Castro, pero Gustavo Aliaga descarta esta opción por considerar que los mismos cuadros socialistas no aceptarían una dinastía en el poder. "Eso sería muy poco socialista y revolucionario", señala el periodista. Si se descarta entonces la sucesión familiar, quedan otras tres posibilidades, que van desde el escenario catastrófico hasta el escenario rosa para la revolución cubana. El catastrófico sería la lucha interna por el poder y el surgimiento de una guerra civil. Como explica Jesús Arboleya en su libro "Cuba y Estados Unidos: un debate de ahora" cabe la posibilidad de que la diáspora cubana de Miami tenga la estrategia de financiar a grupos disidentes internos para que creen disturbios y enfrentamientos entre los mismos cubanos y así aprovechar la anarquía y el vacío de poder para recuperar las riendas del país gracias a la ayuda de una intervención militar de los Estados Unidos. Óscar está convencido de que éste es el escenario más probable. "En cuanto muera Él, aquí la gente se va liar a tiros, por eso me quiero ir de aquí," dice el peluquero.


El escenario intermedio no sería tan dramático. Gustavo Aliaga opina que los nuevos líderes de la revolución cubana van a ceder a las propuestas de los empresarios cubanos de Miami. Con las necesidades que tiene hoy en día el país, es muy probable que haya una fase de transición y que poco a poco se produzca una apertura política y económica en Cuba. "Los nuevos líderes se van a sentar a la mesa con los cubanos de la diáspora y con los grandes empresarios de Estados Unidos y al final van a llegar a un acuerdo. Las relaciones entre los cubanos de la isla y los de la diáspora siempre han sido históricamente muy estrechas y eso es lo que va a prevalecer", explica Aliaga. Reinaldo Morales refuerza esta hipótesis al asegurar que la influencia cultural de los Estados Unidos ha sido siempre muy grande en la isla. "A los cubanos nos encanta el béisbol, nos encantan las películas de Hollywood y nos encanta la música que viene de ese país, sólo hay que fijarse como se visten los jóvenes cubanos de hoy para ver que 47 años de revolución no han eliminado la atracción que ejerce el American Way of Life sobre la sociedad cubana". El escenario intermedio sería entonces una Cuba con una democracia liberal y una economía de mercado.
Pablo Mijares, sin embargo, no acepta esta tesis. Para él, el proceso revolucionario cubano va a continuar avanzando después de la muerte de Fidel. "Puede que muchos jóvenes no estén de acuerdo con algunas cosas del sistema, pero todos saben reconocer las prestaciones sociales que ofrece el mismo". "Aquí no queremos que llegue el neoliberalismo," comenta Samuel, un joven camarero negro que trabaja en una cafetería del centro de la ciudad. Julio Cabrera analiza la coyuntura actual y también se inclina por el escenario rosa: "Hay mucho descontento entre la población, pero eso no quiere decir que los cubanos estén en contra de la idea del socialismo. La revolución venezolana de Hugo Chávez ha traído además aire fresco al proceso cubano. Ahora mismo si la gente tuviese que decidir entre neoliberalismo o socialismo, la mayoría se inclinaría por la segunda opción". Muchos habaneros como Juan, el pintor, pueden pasarse horas criticando las decisiones de Fidel pero cuando se les pregunta por el socialismo no dudan en decir que esa es la meta final a la que debe aspirar el ser humano. Juan es incluso de los optimistas y piensa que ya estamos en una fase de transición histórica entre el capitalismo y el socialismo. "El hombre tardó muchos siglos para pasar de una sociedad feudal a una sociedad capitalista y tardará otros tantos siglos para pasar de una sociedad capitalista a una sociedad socialista, pero al final lo logrará, de eso no hay duda".


Los nombres utlizados en este reportaje han sido inventados porque así lo han pedido expresamente la mayoría de las fuentes.


Publicado en la Agencia de Información Solidaria (AIS), el 4 de junio de 2006.

domingo, 20 de mayo de 2007

Poniendo en su sitio al 'dictador' Hugo Chávez Frías


Los medios de comunicación 'generalistas' de todo el mundo nos dicen que en Venezuela hay una dictadura. Que Hugo Chávez es un megalómano lleno de petrodólares que tiene al pueblo sometido a base de grandes dosis de populismo, 'asistencialismo' y autoritarismo. Se comenta que en Venezuela se ha derrumbado el estado de derecho, que no hay libertad de expresión y que ha aumentado la pobreza. Pero, ¿cuánto hay de cierto en todo esto? ¿Cuánto es verdad y cuánto es manipulación mediática? Para disipar estas dudas lo mejor es ir hasta Caracas y ver la realidad en primera persona.


CARACAS (Mayo 2006). Cuando uno sale de Europa la idea que tiene de Venezuela es que Hugo Chávez ha llegado al poder de manera fraudulenta, apoyado por una cúpula militar, y que a través de la fuerza, o por lo menos de la coacción, ha impuesto determinados cambios 'filosocialistas' en el país. El régimen bolivariano alega que esos cambios son para ayudar a los más pobres y eliminar las enormes desigualdades existentes, pero en el viejo continente hay serias dudas con respecto a que la mayoría de los venezolanos estén realmente detrás de su presidente. Los medios 'generalistas' aclaran que el programa social implantado por Chávez es una cortina de humo que pretende ocultar las verdaderas intenciones egocéntricas del mandatario caribeño, que no son otras que apropiarse de la industria del petróleo para enriquecerse, expandir su campaña antiimperialista a toda Latinoamérica y perpetuarse en el poder por tiempo indefinido al estilo Fidel Castro.


Pero esa visión generada por los medios de comunicación se desbarata por completo cuando uno llega a Caracas. Parece mentira, pero en estos momentos en Venezuela no hay una dictadura militar, más bien se trata de una revolución popular. La mayoría de la población está eufórica con el proceso revolucionario iniciado por Hugo Chávez. En toda la ciudad abundan los murales a favor del socialismo del siglo XXI y en las calles la gente se reúne para hablar de qué van a hacer para cambiar la sociedad, para profundizar aún más en el proceso bolivariano. Se habla de cambiar de ideología, de cambiar de mentalidad, de terminar de una vez con la dependencia del norte y se diseñan estrategias para erradicar los grandes males históricos de la sociedad venezolana: la inseguridad, el burocratismo y la corrupción. Cuando el visitante ve todo esto se da cuenta de que la revolución bolivariana de Hugo Chávez no es un proceso impuesto desde arriba, más bien todo lo contrario: se trata de un fenómeno que surge de las necesidades y de las voluntades del propio pueblo venezolano.


Uno se pone entonces a investigar y se da cuenta de que Hugo Chávez Frías no es un líder que surge por casualidad. El actual presidente de Venezuela es simplemente la punta del iceberg de un movimiento revolucionario progresista que se ha venido gestando desde hace casi medio siglo. Históricamente, Venezuela ha sido un país de enormes desigualdades y éstas aumentaron en sobremanera a partir de 1958, cuando las elites oligárquicas afines a los dos partidos mayoritarios, AD (socialdemocracia) y COPEI (socialcristianismo), y asociadas a los intereses económicos estadounidenses, firmaron el 'Pacto de Punto Fijo'. Este acuerdo tenía un claro objetivo: evitar que cualquier movimiento popular de tendencia comunista, progresista, obrera o campesina llegase al poder. El Pacto aseguraba la vigencia del 'status quo' consistente en que el 20% de la población controlaba la mayoría de las tierras y los recursos naturales (sobre todo los yacimientos de petróleo), mientras que el 80% restante vivía en extrema pobreza, excluido totalmente del sistema y de los estamentos políticos y económicos del poder. AD y COPEI se alternaron durante 40 años la presidencia de la República de Venezuela y sus gobiernos estuvieron constantemente salpicados por el fraude, la corrupción, las protestas, la represión y una violencia sistémica y sistemática.

Las tensiones sociales llegaron a su clímax a principios de 1989 cuando el gobierno neoliberal de Carlos Andrés Pérez (AD), auspiciado por el Fondo Monetario Internacional, introdujo diferentes políticas de ahorro en el país, entre ellas la subida de los impuestos sobre la gasolina. Esta medida fue tan impopular entre los sectores sociales más desfavorecidos que la gente de los 'cerros' (los barrios más pobres de Caracas) se echó a las calles a protestar y a saquear los centros comerciales. El 27 y 28 de febrero de 1989 se produce lo que los venezolanos conocen como el 'caracazo'. Desesperados por su situación socioeconómica, cientos de miles de manifestantes se enfrentaron durante esos días a las fuerzas policiales y al Ejército. Las intensas protestas y la consecuente represión de las fuerzas del orden derivaron en una auténtica masacre, con miles de muertos y heridos. Es justamente en ese momento cuando muchos militares se dan cuenta de que están reprimiendo a su propio pueblo por defender a las elites del poder. Viendo las atrocidades cometidas por sus propios soldados a sus conciudadanos, algunos altos mandos del Ejército venezolano empiezan a cuestionar las políticas del Ejecutivo y entre éstos se encuentra el comandante Hugo Chávez Frías, que ya por aquel entonces encabezaba el MBR 200, el Movimiento Bolivariano Revolucionario.


Chávez y sus seguidores realizaron un golpe de estado contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez el 4 de febrero de 1992, pero el intento falló y el comandante fue arrestado. Después de casi tres años en prisión y de una intensa formación autodidáctica, Hugo Chávez sale de su reclusión con la firme pretensión de llegar al poder y transformar el país por la vía democrática. Pertrechado esta vez no con fusiles y granadas, sino con las ideas libertarias y nacionalistas de los grandes héroes venezolanos como Simón Bolívar, Francisco de Miranda y Antonio José de Sucre, Chávez crea el Movimiento V República (MVR) y se lanza a una intensa campaña de captación de votos que durará varios años y que lo llevará hasta los lugares más pobres del país. Su popularidad no cesará de crecer y en las elecciones presidenciales de 1998 el ex militar conseguirá una holgada victoria con el 56% de los votos a su favor. Una vez en el poder, Chávez da la espalda a las elites oligárquicas que siempre han controlado el país y gracias al apoyo de las masas aprueba una nueva constitución que rompe con el orden neoliberal. La embestida de la derecha, apoyada por los Estados Unidos, no se hizo esperar. Los grupos más conservadores de Venezuela utilizarán sus medios de comunicación para difundir una campaña de descrédito contra Chávez, convocarán un boicot comercial que durará varios meses y provocará un desfalco económico, y hasta se atreverán a organizar un golpe de estado contra el presidente electo el 11 de abril de 2002. Sin embargo, Chávez sale más reforzado que nunca de todos estos ataques. Es el propio pueblo venezolano el que vuelve a invadir las calles, libera a su presidente y lo vuelve a poner al frente del país.


Cabe preguntarse entonces en qué país del mundo la mayoría de la población saldría a las calles a defender al dictador cuando éste acaba de ser derrocado. Cuando cae una dictadura las masas oprimidas suelen salir a la calle a festejar su libertad o puede incluso que se queden en casa atemorizadas por la represión ejercida por la dictadura, pero de ninguna manera salen a las calles a defender al dictador. Los venezolanos y las venezolanas no arriesgaron sus vidas para defender una dictadura, lo hicieron para restituir la democracia. Y es que el régimen de Hugo Chávez es todo menos dictatorial. ¿Qué dictador del mundo permitiría la existencia en su país de medios de comunicación poderosos que atacan día tras día su gestión y su persona? ¿Qué dictador convocaría un referéndum a su gestión con la observación de organismos internacionales independientes como el Instituto Jimmy Carter y la Unión Europea? ¿Qué dictador eliminaría el analfabetismo entre su población y dejaría que los inspectores de las Naciones Unidas acrediten oficialmente este hecho histórico? Y, ¿qué dictador explicaría todas las semanas de manera didáctica y pedagógica en un programa de televisión su gestión de Gobierno? Como comenta Eduardo Torres Mundaraín, presidente de una red nacional de cooperativas: "Quién diga que en Venezuela hay una dictadura miente. Yo llevo aquí 40 años. Sé cómo se las gastaban los de AD y COPEI. Antes había seguido disturbios con la Policía, manifestaciones, protestas… se mataban muchos periodistas. Ahora con Chávez todo está más tranquilo, hay más libertad, ya no mueren los periodistas". Durante mi investigación en Caracas he preguntado a muchas personas de la oposición si consideraban que en Venezuela no había libertad de expresión y muy pocas me dijeron que sí. Rosa María Soares da Silva, una ejecutiva en ventas, resume la opinión mayoritaria: "No hay falta de libertad de expresión. Aquí cada uno dice lo que quiere".

Hugo Chávez, sin embargo, no se ha limitado sólo a 'decir', también se ha dedicado a 'hacer', si no sería muy difícil contar con el apoyo mayoritario del pueblo. Los logros de su gobierno en materia social gracias a la nacionalización del petróleo son ampliamente reconocidos a nivel internacional. La misión Robinson ha acabado con el analfabetismo, la misión Barrio Adentro ha hecho que en cada barrio marginal haya un centro médico gratuito, la misión Identidad ha logrado que todos los venezolanos tengan por fin un documento nacional de identidad, la misión Mercal ha facilitado la creación de mercados de víveres básicos a bajo precio y otras muchas misiones están produciendo mejoras significativas en los ámbitos de la vivienda, la educación media y superior, el desarrollo económico endógeno, las infraestructuras, la ciencia, la cultura y el deporte. Quizás la misión más altruista de todas sea la misión Milagro que consiste en que las personas de bajos recursos que sufren de patologías oculares, como las cataratas, puedan someterse gratuitamente a una intervención quirúrgica y recobrar así de nuevo la vista. Esta misión que cuenta con el apoyo del Gobierno cubano es de las iniciativas más solidarias que se han dado en la historia de América Latina, ya que no son sólo los venezolanos y los cubanos los que se benefician de este servicio. A Caracas llegan enfermos de todas las regiones del Continente, tanto de Centroamérica y del Caribe como de países pobres sudamericanos, y es una gran satisfacción ver cómo estas personas se llenan de alegría cuando se dan cuenta de que van a poder ver la luz.


La nacionalización del petróleo no sólo ha beneficiado a los más necesitados del país. La rebaja en los precios de los carburantes gracias a las subvenciones del Gobierno ha sido un alivio para todas las clases sociales de Venezuela. Mientras en el resto del mundo los precios de los hidrocarburos están por las nubes y los transportistas se ven con el agua al cuello, en Venezuela 40 litros de gasolina del mejor octanaje no llegan a costar dos dólares. "Eso es de lo más democrático que ha hecho Hugo Chávez", me comentaba un taxista cuando le pregunté sobre el tema. No es de extrañar entonces que la inmensa mayoría de la población venezolana apoye a su presidente. A finales de los años ochenta la gente de los cerros de Caracas salía a la calle desesperada por la subida en los precios de la gasolina. Ahora ese recurso natural que tiene el país se está repartiendo. Tanto el venezolano rico como el venezolano pobre sólo tienen que gastar dos dólares para llenar el tanque de su automóvil. Para muchos todas estas medidas son simple asistencialismo que promueve la idea de un Estado paternalista, pero para otros muchos el Estado bolivariano simplemente cumple con su compromiso social de cubrir los derechos básicos para todos sus ciudadanos. Y esos derechos recogen el derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, al transporte y a un trabajo digno (Chávez ha elevado el salario mínimo seis años consecutivos hasta los 240 dólares). Hay que decir que esta segunda interpretación adquiere cada vez más fuerza en el mundo pese a la campaña mediática internacional en contra de Hugo Chávez. Cuando el primer ministro británico Tony Blair criticó recientemente la conducta antidemocrática de países como Cuba y Venezuela, rápidamente 77 parlamentarios británicos del Partido Laborista escribieron una carta a Blair defendiendo la gestión de Chávez en el ámbito social y en la concesión de microcréditos a las nuevas cooperativas que se están formando en todo el país.


Pese a todos estos elogios, la revolución bolivariana de Hugo Chávez no sólo tiene aspectos positivos, ya que también hay ciertas conductas que son muy criticables. Sin embargo, la mayoría de estos defectos son vicios que vienen del sistema anterior. Los principales problemas de Venezuela son los mismos que tienen la mayoría de los países latinoamericanos y forman parte de una cultura heredada a través de los siglos de la época colonial. Estos defectos se pueden resumir en tres palabras: inseguridad, burocratismo y corrupción. La inseguridad derivada de la criminalidad y la delincuencia es fruto de una cultura de la violencia que viene de la época de la esclavitud y que se ha mantenido hasta ahora por las enormes desigualdades existentes. Caracas es sin duda una de las ciudades más peligrosas del mundo. Los robos, los asaltos y los secuestros están a la orden del día por la ineficiencia o incluso la complicidad de las fuerzas del orden, pero eso no es algo nuevo por estas latitudes. "Hemos heredado un poder judicial y unos órganos de seguridad pública totalmente corruptos y eso es lo que tenemos que cambiar con la próxima Ley de Policía Nacional", comenta Omar Marcano, diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela por el Partido Comunista.


El burocratismo es otro lunar en la gestión de Hugo Chávez. Es de aplaudir que mucha gente de ese 80% de la población que estaba excluida tenga ahora la posibilidad de ostentar un cargo público en detrimento del 20% que siempre ha controlado el poder, pero eso no justifica que la mayoría de esos nuevos cuadros sean incompetentes y se aprovechen de su situación privilegiada. Muchos de los nuevos funcionarios que llegaron a posiciones de mando con Hugo Chávez no tienen ni la formación ni la experiencia necesarias para desarrollar eficazmente su trabajo para la nación. Impera demasiado esa mentalidad de clan que dice así: "Si llego al poder, lo primero que tengo que hacer es ayudar a mi familia y a mi gente". El nepotismo y el clientelismo son prácticas muy comunes en la administración venezolana. Muchos diputados tienen a sus hijas de secretarias y a sus hijos de asistentes y seguro que también a algún que otro amigo o amiga en algún ministerio. Esta circunstancia hace que muchos venezolanos que apoyan el proceso muestren su descontento. "Yo estoy con Chávez y la revolución, pero no con la gente que está a su lado. Hay muchos que son unos corruptos", declara Benicio Moreno, funcionario del Consejo Nacional Electoral. Pero hay que decir que muchas veces esa corrupción es incluso inconsciente. Yo vi como un cooperativista totalmente convencido de la revolución y muy crítico con las actitudes corruptas de los funcionarios le pedía algún que otro 'contratillo' de construcción a una secretaria de un alcalde del MVR, el partido de Chávez. La secretaria le dijo al cooperativista: "Bueno, ¿y yo qué me llevo de todo esto?" El cooperativista le contestó rápidamente: "No te preocupes que te llevas una comisión". "Ah, bueno", respondió complacida la secretaria. Cuando nos fuimos, yo le comenté al cooperativista que lo que acababa de hacer era una práctica corrupta. Él totalmente serio me miró a los ojos y me dijo: "eso no es corrupción, eso es lo normal".


El proceso revolucionario bolivariano tiene un enorme reto por delante. Hacer que los venezolanos desarrollen una conciencia socialista y que miren antes por el bien común que por los intereses individuales no va a ser nada fácil. Alfredo Rincón Guerrero, un guía turístico de Caracas, lo expone de manera clara: "Yo no dejo de asombrarme cuando escucho hablar a Chávez del socialismo del siglo XXI y de la solidaridad entre los pueblos. A veces me pregunto si no se habrá equivocado de país. Aquí no estamos en Suecia, Noruega o Suiza, aquí estamos en Venezuela, aquí todo el mundo es 'vivo'. Todo el mundo se aprovecha de la situación si puede". Está claro que es muy difícil cambiar la mentalidad de un pueblo y menos en pocos años. Pero el proceso bolivariano ha logrado grandes avances en este sentido. La revolución ha puesto claramente a la vista los grandes defectos del país y la mayoría de los venezolanos aseguran que eso tiene que cambiar. "Ahora tenemos que estar unidos porque son las elecciones presidenciales son en diciembre, pero después de ganar hay que limpiar el proceso y eliminar a todos los corruptos", asegura Olaf Giliberto, un joven abogado de la empresa petrolera pública PDVSA, que gracias a la revolución y a su profesionalismo ha logrado un buen puesto de trabajo.
El proceso bolivariano ha logrado seguramente crear una democracia más participativa en Venezuela. En estos ocho años se ha estimulado enormemente la conciencia política y cívica entre la población. La mayoría de los ciudadanos participaron activamente en los debates para la redacción de la nueva constitución y muchos de ellos llevan siempre una copia en miniatura de la misma en el bolsillo para consultar sus derechos. Hoy en día las leyes no sólo se discuten en el Congreso, también se debaten en las calles. Los propios diputados de la Asamblea Nacional bajan a las plazas para discutir las nuevas leyes con la población. La juventud de los barrios periféricos que antes no quería saber nada de política, ahora está totalmente volcada con el proceso y prueba de ello son todas las televisiones y radios alternativas que se han creado en Caracas. Los vecinos de los barrios del centro como el de La Candelaria tampoco se quedan atrás y se están empezando a organizar para recuperar y rehabilitar sus paseos y sus plazas, que por ahora siguen presa de la delincuencia, la mendicidad y la suciedad. "Tenemos que recuperar el sentido de pertenencia al barrio", comenta Vicente Alirio Oramas, artista plástico y vecino de La Candelaria. Ahora sólo falta que la oposición a Chávez se presente a los comicios presidenciales del 3 de diciembre y no se retire de las votaciones como en las últimas elecciones legislativas que dejaron los 167 escaños de la Asamblea Nacional en manos del bando oficialista. Una buena oposición es un elemento imprescindible para el desarrollo efectivo de la democracia y la alternancia en el poder. Pero eso ya no es un problema de Chávez, sino de ese 20% de venezolanos que antes lo tenía todo y ahora no sabe cómo recuperar el terreno perdido.


Publicado en snc, el 19 de mayo de 2006

"Un futuro conflicto entre Israel e Irán es algo inevitable"


PARATY (BRASIL) 12.08.06. Christopher Hitchens es un provocador nato. Siempre le ha gustado ir en contra de la corriente mayoritaria y quizás es por eso que ha dejado de ser un intelectual de izquierdas. Ha llegado a haber tantos como él que decidió cambiar de bando. Como ahora todo el mundo se dedica a criticar a Bush, él, por llevar la contraria, lo defiende. En los años 60 Hitchens era un trotskista y luchaba contra la guerra del Imperio en Vietnam, hoy defiende la guerra en Irak y se une al bando de los neoconservadores de la Casa Blanca en esta "interminable" guerra entre Occidente y el "fascismo islámico", como lo llama él.

Hitchens tiene tantos admiradores como detractores, pero lo que nadie puede negar es su mordacidad intelectual y su talento como periodista. Considerado para el periódico "The Observer" el mejor ensayista que ha producido Inglaterra desde la muerte de George Orwell y nombrado en el año 2005 uno de los cinco intelectuales más influyentes del mundo por la publicación "Prospect Magazine", Hitchens, la verdad, no deja títere con cabeza. Admirador profundo del propio George Orwell, sus refinadas y argumentadas críticas han puesto en evidencia a personajes tan dispares como Henry Kissinger, Bill Clinton, Madre Teresa de Calcuta, Lady Diana o el mismísimo George W. Bush.


Este intelectual belicoso de 57 años de edad, con residencia en Washington D.C. y declaradamente radical, está ahora inmerso en una guerra fraticida contra todo tipo de visión teocrática de la vida, venga ésta de donde venga. Para él, la utopía ya no es una sociedad socialista, sino una sociedad secular. Y de eso va precisamente su próximo libro: "God is not Great" (Dios no es grande), que según declara el propio autor no es solamente una crítica al Islam. "Es una obra contra la creencia en Dios en general", dice. Hitchens es un crítico que nunca tiene miedo a decir lo que piensa y sus artículos en el "Daily Mirror", en la revista "Vanity Fair" o en el portal virtual "Slate" así lo acreditan. Auténtico francotirador con pluma de escribir, Hitchens es de aquellos que siguen luchando para que el periodismo sea ese arte dedicado a encontrar y contar la verdad.


Las críticas de este inglés excéntrico son siempre punzantes, pero su personalidad es todo lo contrario. Estamos en la Fiesta Literaria de Paraty, una localidad preciosa de la costa de Brasil, y este 'monstruo' de las letras, que acaba de tener un agitado debate con Fernando Gabeira del Partido de los Verdes de Brasil, se convierte de repente en una persona amable y apacible que sonríe al interlocutor y le manda sentarse para tener una conversación más tranquila y distendida. Hace mucho calor. El polémico escritor está bañado en sudor, bebé un sorbito de su inseparable Cachaça (Hitchens es de esos intelectuales que beben y fuman mucho) y comenzamos la entrevista.

Usted, aparte de ser un periodista que ha estado varias veces en la línea de fuego, también es un intelectual que se interesa mucho por la literatura. ¿Cree usted que el reportaje periodístico puede llegar a ser una obra literaria?

Hitchens: Yo creo que sí, pero eso es aún algo que estoy indagando. En la historia ha habido muy pocos ejemplos que hayan logrado esto. Quizás el mejor ejemplo sea el libro "Homenaje a Cataluña" de George Orwell. Una obra magnífica. Un libro muy bien escrito que al final ha demostrado decir la verdad. Ahora tenemos acceso a documentos del bando republicano en la Guerra Civil española y del Partido Comunista de la Unión Soviética y podemos decir con toda seguridad que fue verdad que el Partido Comunista persiguió a los milicianos del POUM (Partido Obrero de Unión Marxista) y que en Barcelona hubo una guerra entre las diferentes facciones que formaban el bando republicano.

Entonces, ¿usted cree que el periodismo puede ser objetivo? Porque a mi lo primero que me enseñaron en la facultad de periodismo es que la objetividad es imposible en el periodismo.

Hitchens: Eso es verdad, pero también es un cliché, es decir, es una tautología, una verdad absoluta. Claro que el periodismo no puede ser 100% objetivo, pero ésa no es la cuestión. Lo importante es la lucha por presentar los hechos con objetividad. ¿Si eso es deseable y posible? Y yo creo que sí. Es deseable… y es posible.

Pasamos ahora ya más a los acontecimientos que están sucediendo en la actualidad. ¿Usted cree que Israel y los Hezbolá van a respetar el alto al fuego aprobado en la última resolución de las Naciones Unidas?

Hitchens: Lo dudo mucho. Las dos partes no están totalmente satisfechas con esta resolución.

¿Cree entonces que se va a intensificar el conflicto? ¿Que va haber una escalada de la violencia?

Hitchens:
Con toda seguridad. Realmente esta guerra es sólo el anticipo de la verdadera guerra entre Israel e Irán. Un futuro conflicto entre Israel e Irán es algo inevitable. Esto es sólo un juego de niños en comparación con lo que está por llegar.

¿Puede ser esto entonces el inicio de la tercera guerra mundial como predicen muchos?
Hitchens: Puede ser. Está claro que Irán ya se ha vuelto incontrolable. En el tema de la energía nuclear ya no escuchan a las presiones de los Estados Unidos, tampoco le hacen caso a la Unión Europea y mucho menos siguen los consejos de las Naciones Unidas. Los Ayatolás tienen un discurso apocalíptico y mesiánico. Para ellos ésta es una guerra santa entre los fieles a Mahoma y los infieles. Esta gente es muy peligrosa. Es por eso que yo no quiero que tengan armas nucleares.

Pero por el otro lado también tenemos el mismo discurso. Los evangelistas radicales de los Estados Unidos, apadrinados por personajes como Billy Graham y con mucha influencia en la Casa Blanca, también hablan de que estamos cerca del Apocalipsis y del Juicio Final.
Hitchens: Sí, pero esa gente tiene cada vez menos influencia. Conozco bien a los evangelistas. Los he atacado toda mi vida y los seguiré atacando.

¿No cree que su belicosidad contra el Islam, en general, y contra el fundamentalismo islámico, en particular, ayude a alienar aún más a la comunidad musulmana, sobre todo en su país: Inglaterra?

Hitchens: Yo no obligo a nadie a actuar de determinada manera. Cada uno es libre de pensar y actuar como él quiere. Yo diría que la palabra 'alienar' no es la más adecuada. Yo no quiero alienar a los musulmanes, yo quiero eliminarlos.

¿Usted entonces no establece diferencias entre musulmanes radicales y musulmanes moderados?

Hitchens: No. Ésa no es mi tarea, ése es el trabajo de los propios musulmanes. Al final unos apoyan a los otros. Yo no he visto a ningún imam criticar abiertamente la quema de sinagogas o la quema de templos cristianos por parte de los musulmanes radicales.


Entonces, ¿para usted está claro que va a haber un conflicto étnico-religioso en Gran Bretaña?

Hitchens: Con toda seguridad. No sólo en Gran Bretaña. En todo el mundo. Esto empezó todo en 1989 cuando Salman Rushdie escribió "Los Versos Satánicos" y los musulmanes empezaron a perseguirlo y a poner precio a su cabeza.

Es decir, ¿usted defiende la tesis de Huntington del "Choque de Civilizaciones"?

Hitchens: Éste no es un choque de civilizaciones. Éste es un choque sobre el concepto de civilización. El problema es que los musulmanes moderados son rehenes de sus propios radicales.

Pero, ¿no cree que algún día Bin Laden va a ser estudiado como un héroe que luchó contra el malvado Imperio como lo hicieron Conan 'El Bárbaro' o el Rey Arturo contra el Imperio Romano?

Hitchens: Eso ya está aconteciendo hoy en día con la izquierda. Los intelectuales de izquierda admiran a Bin Laden. La revista "New Left Review" ha recopilado todos los textos de Bin Laden y los ha publicado. Bin Laden se ha convertido en el nuevo Che Guevara. Justamente por eso ya no estoy con esa gente.

Usted se declara aún hoy un materialista histórico, ¿sigue siendo también de izquierdas?

Hitchens: Yo ya no tengo alianzas políticas. Pero sí que está claro que yo pienso como un marxista. He aprendido mucho de Marx. Lo triste es que la gente se ha olvidado de los postulados de Marx, sobre todo en el tema de la lucha contra las religiones.
Hablando de religión, ¿por qué cree que el continente americano es más religioso que el europeo?

La respuesta a esa pregunta es fácil. Porque en este continente hay muchos más pobres y la pobreza y la desesperación llevan a la gente a aferrarse a la esperanza de la fe. Es muy difícil ser ateo en una región pobre.

Pero ese argumento no valdría para los Estados Unidos. Ahí la gente no es pobre y sigue siendo profundamente religiosa. ¿No será que Europa después de tantas guerras por la religión se ha dado cuenta que para solucionar sus problemas políticos es mejor dejar la religión aparte?
Hitchens: Eso puede ser verdad. Sí. Pero por ahora el único país que ha sabido separar la Religión y el Estado ha sido Estados Unidos.

Sobre el papel, pero no en la praxis.

Hitchens: También en la praxis. Este año hubo tres sentencias de los tribunales americanos condenando el uso de simbología religiosa en espacios públicos.

Bien, para finalizar nuestra pequeña conversa me gustaría simplemente darle algunos nombres y algunos conceptos y pedirle que responda a bote pronto.
Hitchens: Está bien.

1. ¿Chávez?

Hitchens: Perón.

2. ¿China?
Hitchens: Peligroso, los chinos tienen un complejo de superioridad y un complejo de inferioridad y eso es algo muy peligroso.

3. ¿Irán con armas nucleares?
Hitchens: Lo dicho. Extremadamente peligroso.

4. ¿El nuevo evangelismo estadounidense?

Hitchens: Una basura.

5. ¿La Unión Europea?

Hitchens: Demasiado pronto para poder hablar.
6. ¿El Foro Social Mundial?

Hitchens: No lo conozco, no sé lo que es.

7. ¿La Biogenética?

Hitchens: Todavía estoy estudiando este tema, pero creo que es la cosa más esperanzadora que tenemos.

8. ¿El desastre de Irak?
Hitchens: Es un tema amargo, pero yo sigo defendiendo la invasión. Creo que tenemos que enfrentar el terror con el uso de la fuerza. Sólo así podremos ganar esta guerra.

9. ¿Suiza?

Hitchens: No tengo mucho que decir. Los suizos no son una nación, son una clase.
10. ¿Las Naciones Unidas?

Hitchens: Lo bueno de la guerra de Irak ha sido que se ha descubierto que la ONU es un organismo corrupto, ineficiente y cínico. Es hora de crear otro sistema de seguridad internacional.

Publicado en Cuadernos para el Diálogo y en el Mundo Hispánico en los números de Septiembre de 2006

La 'Canarinha' pide la hora en el nuevo St. Jakob de Basilea


BASILEA. (16.11.06) El nuevo bautizo del estadio St. Jakob de Basilea no ha podido tener mejor padrino, o en este caso, madrina. Nada más y nada menos que la mejor selección de fútbol del mundo, según la clasificación de la FIFA, es decir, la selección de Brasil, con todas sus estrellas del momento: Kaká, Ronaldinho y Robinho, que volvieron a demostrar que en esto del fútbol ellos son los que tienen más estilo, aunque sea sentados en el banquillo y jugando 30 minutos a medio gas, como fue el caso de Ronaldinho.

El partido amistoso de ayer en Basilea entre las selecciones de fútbol de Brasil y Suiza fue una auténtica fiesta, tanto fuera como dentro del campo. En las gradas, el remodelado estadio de St. Jakob lució majestuoso, con cerca de 40.000 banderitas suizas ondeadas al grito del ya mítico ¡Hopp Schwyz! por una afición entusiasta y entregada, y por islitas de brasileñas y brasileños que mostraron, como siempre, toda su belleza y colorido, y toda su pasión por o 'futebole' tras cada gol de su equipo.



En el campo también se pudo presenciar un buen espectáculo. Cabe señalar además que ninguno de los 22 jugadores del inicio juega actualmente en Brasil o Suiza. El mejor fue sin duda Kaká. Este jugador se parece cada vez más a aquel Rai del São Paulo, que le ganó una Copa Intercontinental al Barcelona de Cruyff y que jugaba en el medio de campo siempre erguido y con una visión de juego extraordinaria. Kaká hizo ayer de Rai, sobre todo en el primer tiempo. Siempre con la cabeza alta se dedicó a organizar, a dirigir, a meter pases, a presionar y a correr, y la recompensa fue un curioso gol, fruto de un malentendido entre el portero helvético Zuberbühler y el defensa Djourou.



La 'Canarinha' jugó realmente bien en el primer tiempo. Las triangulaciones entre Kaká, Dudu Caerense y Elano en el medio de campo funcionaron a la perfección y Robinho y el bético Rafael Sobis mostraron mucho peligro en la punta. El primer gol del partido, sin embargo, llegó en el minuto 22 de un saque de esquina botado por Elano y cabeceado espléndidamente por el central Luisão. Como el primer gol cayó bastante pronto y la defensa helvética andaba medio aturdida con tanto pase al primer toque y, por añadidura, 13 minutos más tarde, en el minuto 35, llegó la pifia de Zuberbühler, todo parecía indicar que en el segundo tiempo los brasileños iban a seguir con el recital.


Pero no, no fue así. Como declaró Robinho al final del encuentro: "cualquier selección se motiva cuando juega contra Brasil" y en el segundo tiempo los suizos sacaron todo su orgullo y su garra y estuvieron a punto de darle la vuelta a la 'feijoada'. Los brasileños se relajaron con los cambios y la presencia de Ronaldinho sobre el terreno de juego y los helvéticos aprovecharon el despiste general para forzar, primero, un gol en propia puerta del central Maicon en el minuto 69 y, después, con la entrada de Hakan Yakin como revulsivo, para poner a la Canarinha contra las cuerdas. La jugada clave sucedió diez minutos más tarde cuando el mejor suizo de la noche Tranquillo Barnetta fusiló al portero Helton a una distancia de diez metros y éste, con unos increíbles reflejos, desvió el esférico a corner.



En los minutos finales del encuentro las multimillonarias estrellas brasileñas hicieron todo lo posible para perder tiempo y llevarse la victoria a casa, demostrando que en esto del fútbol siempre se quiere ganar, aunque sea un partido amistoso, y ofreciendo también un guiño a los aficionados suizos, que así se fueron para casa con la satisfacción de ver a su equipo tutear al pentacampeón del mundo hasta el último minuto del encuentro. En este sentido, las declaraciones al final de Luisão, autor del primer gol brasileño, seguro que ponen una sonrisa en la boca de cualquier aficionado suizo: "Hemos tenido enfrente a una selección muy fuerte, con un físico muy fuerte, que nos acabó sofocando", comentó el central.




martes, 1 de mayo de 2007

Galopando entre las fantasías del carnaval de Río


Uno de los mayores desafíos de cualquier noctámbulo, es decir, de cualquier amante de la noche y la fiesta, es ser partícipe del mayor carnaval del mundo, el Carnaval de Río de Janeiro. Esta prueba, una vez superada satisfactoriamente, convierte al mero noctámbulo en un auténtico jinete de la noche y lo consagra como noble caballero de las nocturnidades cariocas. Sin embargo, los obstáculos que se presentan ante este reto son múltiples. La familia hace todo lo posible para que el aspirante desista de la idea, porque el carnaval de Río es muy peligroso. Los amigos no dejan de traslucir cierta envidia sana, o no tan sana. La televisión habla de que en Río de Janeiro se está produciendo un Río de violencia. Y no suficiente con todo este entorno hostil, la carabela de Air Madrid pierde su licencia de vuelo, declara suspensión de pagos y el pretendiente al título de caballero tiene que comprar otro billete con Iberia.

El camino hacia la gloria está lleno de adversidades, contratiempos y emboscadas, pero el buen amante de la noche no cede en su intento. Se enfrenta a viento y marea y hace todo lo que sea para estar en ese barco aéreo que cruza el Gran Charco y lo transporta a la que se conoce en el Nuevo Mundo como a cidade maravilhosa. Las ganas por estar en la mayor fiesta del planeta superan con creces cualquier tempestad que se presente por el camino.

El noctámbulo llega a Río de Janeiro con su caballo y se enfrenta a un calor agobiante. En 12 horas pasa de las gélidas noches del invierno ibérico a las húmedas y tropicales veladas de la bahía carioca. Gracias a sus contactos en la zona, y a un milagro de Dios, consigue una habitación barata en Copacabana. Se adueña de un ventilador para soportar el calor y se tumba en su lecho, nervioso y excitado, esperando el inicio del examen.

El Carnaval empieza oficialmente el 16 de febrero, pero para entrenar sus dotes ecuestres el noctámbulo se lanza la noche del 15 a la calle porque le cuentan que hay el Bloco (desfile) dos Escravos por la Plaza Mauá. Llega allí a trote tranquilo y cuando arriba, la plaza y las calles adyacentes están llenas de gente. Se aproxima al trio- eléctrico (el camión con los músicos) y la cosa se pone a andar.


El trio-eléctrico entona un mítico sambinha para comenzar y la multitud se empieza a agitar. Empiezan los empujones, los pisotones y las avalanchas. El examinante lo pasa mal en este primer ensayo. De repente se ve inmerso en un Río de gente del cual no puede escapar. Empieza a sudar, empieza a delirar y se ve arrastrado por la corriente humana.


Todo el mundo está feliz. Todo el mundo canta y baila. Menos el noctámbulo que está agobiado por estar asfixiado entre el calor y la multitud, y por ver que casi nadie está fantaseado, o sea, disfrazado. “¿Éste es el Carnaval de Río?”, se pregunta. “¡Esto es una mierda! Prefiero mil veces el carnaval de Hío en Cangas do Morrazo, allá en Galicia, donde se disfraza todo el pueblo, desde el más joven hasta el más viejo”, exclama.

Al examinante para caballero de las nocturnidades cariocas no le queda otro remedio que seguir el paso del sambinha del trio-eléctrico para no quedar aplastado bajo la multitud, y beber mucha cerveza Skol de los ambulantes que están en el medio del Río humano, para no quedar deshidratado.

Al día siguiente el dolor de cabeza es criminal. La resaca es brutal. El noctámbulo pasa todo el día en cama y cuando llega la noche su corazón le pide juerga, pero su cabeza le pide asueto. Sus amigos cariocas le piden que baje. Su reputación como aspirante a jinete de la noche está en juego, pero el noctámbulo se lo piensa bien y se dice: “El Carnaval acaba de empezar, es mejor descansar hoy y reservar fuerzas para las pruebas más importantes”.

Esa noche el noctámbulo se queda en casa pensando que había hecho 9.000 kilómetros para estar tumbado en una habitación mugrienta, pegado al ventilador.

Al día siguiente por la noche, ya recuperado, nuestro noctámbulo consigue entrar gratis en el concurso oficial de fantasías (disfraces) del Carnaval de Río. Una prueba fácil, consistente en sacar muchas fotos y disfrutar del lujo, la belleza y la originalidad de los cariocas. El nocherniego conoce a la Aurora de Siam, ganadora en la categoría de Fantasía Show, y casi se queda petrificado para el resto de su vida, deslumbrado por la belleza de la noble dama.

El domingo de Carnaval ya empiezan las pruebas más duras. A las 9 de la mañana el jinete galopa hacia la Plaza 15, en el centro de la ciudad, para asistir al célebre Bloco do Cordão do Boitatá. El ambiente es magnífico. Por fin abundan las fantasías y las máscaras, las serpentinas y los confetis y, por supuesto, la Skol y la Brahma. Todo el mundo canta y baila al son de las Marchinhas do Carnaval y nuestro noctámbulo saca una muy buena nota en esta prueba.

Por la tarde llega la hora de uno de los exámenes más difíciles para la obtención del título de caballero: conseguir una entrada para el desfile especial del Carnaval en el Sambódromo. En este caso entrar gratis resulta imposible, puesto que las credenciales se concedieron un mes antes del evento. Las investigaciones previas indican que la broma no va a salir por menos de 100 euros, 280 reais, pero nuestro personaje está acostumbrado a lidiar y luchará hasta la última gota de sangre.

A ritmo de buen galope llega al Sambódromo y se enfrenta al batallón de reventas. Se faja bien. Recibe algunos golpes bajos, pero se defiende y lanza varios contraataques. El precio empieza a caer. 250 reais, 230 reais, incluso llega a conseguir una oferta por 200 reais. Pero el jinete no tiene compasión y sigue exprimiendo al adversario. Cuando acaba con uno, se abalanza sobre otro y así durante horas hasta que encuentra uno que le ofrece un billete del sector 11, justo en el recuo de la bateria, por 190 reais, precio de venta en taquilla.

Nuestro noctámbulo sin embargo quiere sacar matrícula de honor en esta prueba y antes de comprarle el billete a este último reventa, llama a otro de sus contactos y le plantea el tema: “Mira, yo tengo una oferta para el sector 11 de 190 reais, ¿mejoras ese precio o no?” y va el contacto y dice: “Tá bom, eu faço por 180”. Bingo, premio concedido. El aspirante a caballero saca una nota excelente y entra a la Catedral del Carnaval por el ‘módico’ precio de 65 euros.

El esfuerzo vale la pena. El desfile especial de las escuelas de samba es sin lugar a dudas o maior espetáculo da Terra. 9 horas, sí 9 horas (de las 9 de la noche a las 6 de la madrugada) de un Río de música, danza, teatro, coreografías, acrobacias, innovación, originalidad, armonía, colorido, esplendor, exuberancia, brillo, pasión, dedicación, estupor, admiración, pasmo, sorpresa y extenuación.

Nuestro noctámbulo pasa, en una noche inolvidable y frenética, del África del Sur de Nelson Mandela y el fin del Apartheid, a hacer la fotografía de la subida de falda que consagró a Marilyn Monroe. De sambar con las bellas guerreras Candaces africanas, a participar en los juegos panamericanos de este julio en Río de Janeiro. De ser un vikingo de la corte de Odín, a ser un sindicalista de la Baixada Fluminense de la periferia de Río. Exhausto, al final de la velada, acaba incluso entre los dioses africanos del Candomblé, justo entre las grandes divinidades de Xangô y Oxum.

El desfile especial de las escuelas de samba es unas de las pruebas más difíciles del Carnaval de Río de Janeiro. El concursante necesita de muy buen oído para entender las letras de los samba-enredos, una buena noción del ritmo para seguir el latido de la bateria (formada por unos 300 percusionistas), un gran poder de abstracción para saltar de una esquina del mundo a otra y de una época histórica a otra en pocos minutos y, finalmente, necesita mucho aguante para resistir sambando durante 9 largas horas el fluir del espectáculo.




Después de haber superado esta prueba, la galopada ya se hace mucho más llevadera. Una vez que el aspirante a caballero de las nocturnidades cariocas sabe que tiene el título en el saco, sólo le queda disfrutar de los mejores blocos del carnaval de Río por las playas de Ipanema y Copacabana, como la tradicional Banda de Ipanema, el extraordinario Río Maracatu y el mítico Monobloco, que reúne cada año a más de 50.000 exaltados, que no paran de saltar y bailar durante horas y horas en un éxtasis de felicidad brasileña.

Ya bien relajado después de superar tanta prueba, el otrora noctámbulo y ahora jinete de la noche y casi caballero de las nocturnidades, se sumerge en el baño de fantasias y máscaras y el envolvente golpear hipnotizante de los bombos de las baterias de los blocos, y empieza a danzar y a cantar y a brincar carnaval como el que más, en medio de los colores anaranjados del esplendido anochecer de la playa de Ipanema.

Así, desprevenido y con la guardia baja, nuestro noctámbulo, lentamente, se convierte en presa fácil de los múltiples placeres y deleites que ofrece la noche carioca. Y es que la última prueba del Carnaval de Río es siempre la más difícil de superar, para cualquier noctámbulo.