
Tras cinco años de vida, el Foro Social Mundial llegó a Caracas con mucha incertidumbre. La última edición que se celebró en Porto Alegre mostró cierto estancamiento en los movimientos sociales a la hora de desarrollar propuestas concretas en contra del neoliberalismo. Había el temor de que el Foro Social se convirtiese más en una feria revolucionaria que en un encuentro político internacional donde se diseñasen alternativas serias al 'capitalismo salvaje' de estos días. Pero esas dudas se disiparon, en parte, con la alternativa bolivariana propuesta por Hugo Chávez. El mandatario venezolano dejó claro que "otro mundo no es sólo posible, sino necesario".
CARACAS. (24-29.01.06) Los cerca de 80.000 mil delegados de todas las esquinas del mundo que llegaron a Caracas para asistir a la sexta edición del Foro Social Mundial tuvieron la posibilidad de conocer la verdadera cara de Hugo Chávez Frías. El presidente de Venezuela no es el dictador populista que nos quieren hacer ver los medios de comunicación de masas, más bien se trata de un hombre determinado a cambiar el mundo a través del ejemplo de un socialismo democrático y protagónico, basado en el proceso revolucionario bolivariano. Como dijo Chávez ante los pesos pesados de la Asamblea Mundial de los Movimientos Sociales, entre los que destacaban Walter Bello, Samir Amin, Blanca Chancoso e Ignacio Ramonet, este siglo es el siglo de la verdad para la humanidad. Con el grado de destrucción ambiental que está llevando a cabo el capitalismo neoliberal, "la frase que recorre hoy el mundo es: socialismo o muerte".
Frente al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) propugnado por el Gobierno de los Estados Unidos y las grandes empresas transnacionales, Hugo Chávez propone el ALBA, la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe. Este plan de acción global pretende liberar a los pueblos del sur de la dependencia del norte. Mientras el ALCA es la propuesta del gran capital para una mayor integración económica y comercial, el ALBA prioriza la integración social de los pueblos de América Latina. Venezuela y Cuba ya llevan un tiempo trabajando conjuntamente en este sentido. Chávez ofrece petróleo barato a Fidel Castro y éste le proporciona personal cualificado en los ámbitos de educación y sanidad. Gracias a esta unión, en tan sólo un año y medio Venezuela ha eliminado el analfabetismo entre su población y en todas las comunidades del país hay un centro de sanidad gratuita. A diferencia de los oligarcas anteriores, Chávez está utilizando las inmensas ganancias del petróleo para desarrollo social y no para lucrar sólo a unos pocos.

Pero la propuesta de Chávez ante el Foro Social Mundial va más allá de la alianza con Fidel Castro. El presidente venezolano ha puesto sobre la mesa un plan de acción global de los países del sur contra el imperialismo de los Estados Unidos. "Nosotros estamos a la ofensiva y el imperio está a la defensiva", dijo un eufórico Chávez al explicar sus estrategias para el futuro. Primeramente, Venezuela va a ampliar el plan PetroSur para ofrecer combustible barato no sólo a los países del área del Caribe sino también a los países de Suramérica. Bolivia será, por cierto, el primer beneficiado de esta medida. "Vamos a vender combustible a Bolivia y ellos nos pagarán con soya y carne", confirmó el presidente. Es muy significativo que Venezuela no quiera dinero sino mercancía por su petróleo. Eso se debe a que, por una parte, el ALBA se basa en la tradición indígena del trueque y, por otra, a que Chávez quiere reducir la circulación de dólares en los países Latinoamericanos.

Para lograr una independencia real del norte, lo primero que tienen que conseguir los países del sur es liberarse de la deuda externa que tienen con los grandes bancos transnacionales. Ésa ha sido una de las prioridades de Chávez desde hace años. Argentina ha podido saldar gran parte de su deuda pública con el Fondo Monetario Internacional gracias a los créditos que le ha ofrecido Venezuela y lo mismo puede pasar ahora con Bolivia, después de la llegada al poder de Evo Morales. El vuelco a la izquierda que está tomando América Latina tiene muy preocupados a los Estados Unidos, ya que con el liderazgo de Venezuela se han puesto en marcha muchos proyectos de integración en el sur del hemisferio. La colaboración en educación y sanidad entre Cuba, Venezuela y Bolivia ya es una realidad. A nivel energético, se plantea crear un gaseoducto de más de 8.000 Km. desde Venezuela hasta Argentina. En el apartado de las comunicaciones, Venezuela, Cuba, Argentina y Uruguay han creado la cadena TeleSur en contrapartida a la CNN. Y en el ámbito económico, ya se está hablando de la creación de un Banco Central del Sur con los fondos de Venezuela, Brasil y otros países.
Los efectos del neoliberalismo y la respuesta de la sociedad civil
Todas estas propuestas indican que Hugo Chávez tenía quizás razón cuando en la última reunión de jefes de Gobierno de las Américas en Mar del Plata, Argentina, dijo que el proyecto ALCA estaba enterrado. Blanca Chancoso, una líder indígena de Ecuador, conmocionó a los asistentes del Foro cuando empezó a explicar los efectos devastadores que han tenido para su pueblo las políticas imperialistas. "513 años hemos vivido en la marginación absoluta. En todo este tiempo no hemos tenido el derecho ni de tener nuestro propio nombre, nos han impuesto nuestro nombre", exclamó Chancoso casi entre lágrimas. La indígena de la tribu de los quechuas ha resaltado que, con el neoliberalismo y la privatización de los recursos naturales, han aumentado las desigualdades en el país. "Veinte años nos llevan diciendo que el neoliberalismo es la única fórmula para saldar la deuda externa, pero la deuda externa sigue aumentando y los precios de los servicios también", indicó Chancoso, quien achacó a las políticas neoliberales la pobreza, la masiva emigración, la desintegración familiar y el trabajo infantil que existen hoy en Ecuador.

Viendo la pobreza que está sufriendo su país, Blanca Chancoso se pregunta: ¿Adónde van a para todos los dólares que salen de la venta de los recursos naturales? Pero ella misma tiene la respuesta: "Todo ese dinero va a parar a las grandes empresas petroleras, a Bush y sus socios." La indígena, terriblemente indignada por esta situación, ha confirmado que los pueblos indígenas de Ecuador no van a aceptar otro gobierno neoliberal en el poder. "Así como tumbamos al Gobierno anterior (refiriéndose al de Lucio Gutiérrez), tumbaremos a cualquier gobierno neoliberal y usurpador", sentenció Chancoso. La alternativa está en el ejemplo de Chávez. La economía no puede basarse en la explotación de unos a otros, la esencia de la economía indígena es el trueque, el intercambio, la reciprocidad entre comprador y vendedor. Según la quechua, "los neoliberales sólo nos quieren hacer comprar, pero la solución está en comprar y vender sin abusar uno del otro". Blanca Chancoso propone la creación de un Estado plurinacional en Ecuador y la reestructuración de las bases del poder desde abajo, desde la participación democrática del pueblo al estilo bolivariano.
Sin duda, uno de los avances del Foro Social Mundial es que la lucha contra la explotación de las transnacionales ya no se realiza sólo a nivel local o nacional, sino también a nivel transnacional. La sociedad civil se ha dado cuenta de que no le queda otro remedio que organizarse a nivel global si quiere plantarle cara al gran capital. Eso es precisamente lo que busca la plataforma "Enlazando Alternativas", formada tanto por movimientos sociales latinoamericanos, como europeos. Del 13 al 16 de mayo de este año se va a celebrar en la ciudad de Viena la cuarta cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea. En esta reunión, al igual que en las anteriores, los representantes gubernamentales van a buscar una mayor integración neoliberal entre estas dos regiones del mundo. Pero los movimientos sociales se oponen radicalmente a estas políticas y van a organizar una contracumbre porque, según ellos, "los ganadores de este proceso son las trasnacionales europeas, que se vienen beneficiando tanto de las privatizaciones de los servicios públicos (en particular del agua), como de la liberalización de sectores clave como los bancos, la energía, los recursos naturales y las telecomunicaciones".
Para Alexandra Strickner, miembro de ATTAC (Asociación por una Tasa a las Transacciones financieras y Ayuda a los Ciudadanos) Austria y participante activa en "Enlazando Alternativas", ya es hora de desmitificar el papel de la Unión Europea. "La Unión defiende los intereses de las transnacionales europeas, pero no los intereses de los ciudadanos europeos. Las grandes empresas del Viejo Continente son las responsables del sufrimiento de las poblaciones de Latinoamérica y la precariedad laboral que existe en Europa", asevera Strickner. En otras palabras, las transnacionales tienen actualmente tanto poder que pueden trasladar sus sistemas de producción de país en país en busca de una mano de obra más barata, beneficios fiscales y recursos naturales más accesibles, acelerando así la explotación humana y natural en los dos continentes. Este comportamiento hace que los obreros de las dos regiones tengan que competir entre ellos, en una carrera descendente que inevitablemente lleva a grandes tensiones sociales. Al ver que los Estados no pueden hacer nada para evitar este tipo de acciones, los movimientos sociales de Latinoamérica y Europa han decidido crear un espacio común para buscar, como dicen ellos, "nuevas convergencias solidarias" y resistir y denunciar las políticas neoliberales aplicadas en ambos continentes.
La propuesta más ambiciosa por ahora es la creación de un "Tribunal de los Pueblos para enjuiciar el funcionamiento del sistema de poder de las trasnacionales europeas, tanto en América Latina como en la propia Unión Europea", según explica la coordinadora técnica del Tribunal, Claudia Torrelli. Actualmente las trasnacionales realizan muchas prácticas que atentan contra la soberanía de los pueblos, el medio ambiente y los derechos humanos y no hay ningún organismo político internacional que condene y sancione debidamente estas acciones. Pero eso puede cambiar con el surgimiento del Tribunal de los Pueblos a las Transnacionales. La primera sesión de este Tribunal se celebrará precisamente en Viena en ocasión de la citada cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y Europa. El jurado, que está integrado por intelectuales, expertos legales, escritores y activistas, tendrá que decidir en los próximos meses, según ha explicado en Caracas Andy Higginbottom, miembro del comité organizador del Tribunal, "los casos que se van a analizar en esta primera sesión, en la que se presentarán los testigos y las evidencias de la acusación y se decidirá si procede realizar un juicio contra las transnacionales que han sido denunciadas por prácticas que violan la Convención de Naciones Unidas sobre Responsabilidad Social Corporativa del año 2003".

Tráfico de personas en Suiza
La lucha de los movimientos sociales no va sólo dirigida en contra de las transnacionales; la sociedad civil mundial también libra una dura batalla contra otros agentes privados muy bien organizados como son las mafias internacionales. El tema de la inmigración puede ser de los más problemáticos y conflictivos de nuestros tiempos pero, dentro de la cuestión de la inmigración, el aspecto más denunciable, si cabe, es el referente al tráfico de seres humanos con fines de explotación. También sobre esta cuestión se necesitan alianzas transnacionales entre los grupos de derechos humanos de los países emisores de los inmigrantes y los países receptores. El Foro Social Mundial ha sido de nuevo una buena oportunidad para intercambiar información, aprender de las experiencias de los otros y proponer políticas públicas concretas para acabar de una vez con esta práctica tan deshumana y cruel.
El Protocolo de Palermo de Naciones Unidas entiende por tráfico de personas "el reclutamiento, el transporte, la transferencia o el alojamiento de personas recurriendo a amenazas o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, el rapto, el fraude, el engaño o el abuso de autoridad…para fines de explotación sexual, el trabajo o la realización de servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, la servidumbre o la extirpación de órganos". Es decir, el tráfico de personas no tiene que ver solamente con la introducción ilegal de mano de obra barata o con las redes internacionales de prostitución: este delito cubre cualquier actividad que prive al inmigrante de los derechos humanos básicos, aunque éste dé su consentimiento para participar en tales actividades. Para los defensores de los derechos humanos en esta área, que una chica dominicana o brasileña acepte ir a España, Holanda o Suiza para ser explotada, ejercer la prostitución o realizar trabajos forzados no quiere decir que no se estén violando los derechos humanos.
Marcel Hazen, por ejemplo, un activista holandés de la organización Jepiara, que lucha contra el tráfico de personas entre Holanda y Brasil, critica duramente a los Estados europeos por no reconocer los problemas derivados de esta situación. "Mucho se habla de los derechos humanos en Europa pero, en vez de regular a los inmigrantes, las políticas públicas lo que hacen es crear leyes antiinmigrantes y antiprostitución", exclama el activista. La realidad es que en muchos Estados del Viejo Continente el tráfico de personas es un problema grave que no se ha abordado por ahora. En países como Holanda, España o Suiza abundan las redes dedicadas a la explotación de los trabajadores inmigrantes, la prostitución y la pornografía infantil pero, según explica Marcel Hazen, "por ahora los Estados dedican sus esfuerzos a luchar contra el crimen organizado del terrorismo y el narcotráfico y no hay dinero para abordar el tráfico de personas".
El relato más escalofriante de esta sesión vino de boca de Dalila Figueiredo, una defensora de la mujer de Brasil que contó la historia de una chica brasileña de 19 años de la región del Salvador cuyo nombre es mejor no delatar. "La chica, negra y con cara de muñeca, salió con una bolsa amarilla hacia Ginebra, Suiza, tras recibir una invitación de una supuesta madrinha (otra señora brasileña afincada en Ginebra) que le iba a ofrecer trabajo en su casa. La madrinha, en un principio, le ofreció 200 francos suizos al mes por hacer las labores del hogar y cuidar a los niños. Seis meses estuvo trabajando la muchacha como una esclava y cuando llegó la hora de pagar la madrinha le pegó unas cuantas tortas y la echó de casa. Tras un largo periplo, la chica acabó encontrando trabajo en Portugal, pero al poco tiempo fue deportada otra vez a Brasil. Al llegar al aeropuerto internacional de Guarulhos los agentes la trataron como si fuese una delincuente. Aún así ella quiere volver a Ginebra para ganar dinero y enviárselo a su madre. Dice que no le tiene miedo a la madrinha, que 'Ginebra es una ciudad grande y hay muchos sitios donde ganar dinero'". Éste fue el testimonio de Dalila Figueiredo, de la organización ASBRAD, Asociación Brasileña para la Defensa de la Mujer, la Juventud y los Niños.
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